Entradas

No estés.

Imagen
No olvides que llevas el peso de todas y cada una de mis cartas aunque no las hayas leído. Escribir entre lágrimas siempre se me ha dado como no demasiado bien, y trágico. Cada feche está escrita en rojo en la parte superior  izquierda, como solíamos hacer siempre. Decías eso de  ''Hoy te toca escribirme tú, que yo ya no sé que más decirte pero si demostrarte'' y yo sonreía como si jamás antes hubieras dicho tales palabras como si fuera lo mejor que me podrías decir. Y aún sigo enseñada por ti, viendo las películas de siempre y sonriendo en los mismos comentarios, recordando como me mirabas al ver tu parte favorita para asegurarte que estaba pendiente de cada detalle, y no solo de la pantalla. Siempre nos quedarán las viejas melodías con piano de fondo siempre me quedará aquel cosquilleo, sabiendo que eras tú el que llamaba, sabiendo, que tú también te acordarías de mi. De los días de calor y esmalte ...

Infinitamente.

Imagen
Hay veces que el alma se nos parte en tantos pedacitos que cuesta más encontrar  nuestras propias partes que han quedado esparcidas por cualquier lugar que algún día visitamos que recomponerlo para que no se rompa más. Te entregué lo más profundo de mi aún sabiendo  que era como darte el cuchillo  con el que podrías matarme sin dejar rastro, ni pistas, ni huellas, ni crimen.  Me entregué a ti como en una novela rosa como en un cuento de final feliz, como si jamás hubiera conocido el miedo o mi corazón nunca hubiera latido a pedazos. Jamás confié tanto en alguien jamás había sentido que mis manos soportaran tan poca sensación de peso nunca me sentí tan pura como ahora, o tan reconstruida, como siempre que me sonríes y me dices bajito y despacio que esta noche vas a dormir conmigo y no te vas a marchar.  Resulta que no sabía escribirle a mi felicidad si no se transformaba antes en escombros y fríos rastros de lo que un día fue pero y...

Aprendí hace tiempo, que lo que no sacas fuera luego te come por dentro.

Imagen
Hay días como los de hoy, entre mantas, y viejas cartas, en los que sentada y con té caliente en la mano, me doy cuenta de todas las cosas que deberían haber sido diferente si lo viera como lo veo ahora.  Y es que cambiaría cada día que dejé que el orgullo gritara más fuerte que todas esas ganas que dejaba retenidas como si apenas importaran. Borraría cada lágrima innecesaria por personas por las que hoy no malgastaría ni un suspiro a la nada. Siempre decía que tanto amor nos quedó grande, y ahora me doy cuenta de la ingenua e inocente forma que tenía de utilizar de una manera tan despreocupada el plural. Cada foto con su consecuente lágrima y cada recuerdo con su particular agujita clavada aún dentro de mi. Y llega el momento, de tener todas las pruebas sobre la mesa y las cartas ya frías por el paso del tiempo recién leídas, en el que me pregunto hasta que punto valió la pena, aguantar más peso del que sabía, a pesar de todo, que no podía soportar.  Y mira que pasa el tie...

3/5

Imagen
Sólo los de él, sus asteroides de lunares su mancha,  mi pérdida. Sólo sus cicatrices  divinas benditas y los surcos de mi encuentro  y mi pérdida. Comprendí que sólo él pide permiso antes  y da las gracias después, luego subía a cualquier azotea prestada y se sentía el más grande y el más solo. Sin embargo no preguntaba si estaba bien o mal y lo hacia de todos modos, prefería preguntar por el silencio de alguna mirada perdida por los morros que le sacaban encantadoramente de quicio, por los minutos que corrían y no entendía por que no llegaba, por el tiempo perdido, y por el por qué de algunas tristezas que a veces te remueven el alma. Y sonreía y toda yo quedaba paralizada, en ese encanto satisfactorio  que salía de sus labios  cuando los apretaba contra los míos.  Me cogía de la mano y me decía  ''Tú no te vayas muy lejos, que la suerte no sonríe dos veces'' sin saber que la suerte la tenía cogida por las ma...

A la chica que me sustituyó: por favor, cuida de él.

Imagen
''Estimada reemplazante: Ahora que eres el objeto de su afecto, hay un par de cosas que creo que deberías saber. No te sorprendas de lo rápido que vas a enamorarte de él, y no luches para evitarlo. Él no te hará daño.  No dejes que mi perfil de Facebook te intimide. Tiene muchas fotos conmigo, y aunque me duela admitirlo, esas fotos son parte del pasado. Además, él ya ha borrado la gran mayoría. Puede que él no te hable de mí. De hecho, no le contó a sus amigos sobre el final de nuestra relación. Fue una linda historia de amor (claramente más cargada hacia un lado que hacia el otro), pero que es parte del pasado.  Ahora tú eres su futuro. No nos conocemos, pero estoy segura de que no te caigo bien. Debo confesar que sentí algo de rencor hacia ti cuando supe lo que estaba pasando, pero la verdad es que tenemos algo maravilloso en común que nos une aunque no queramos. No le enviaré mensajes de texto ni pondré “me gusta” en las cosas que comente o publique . ...

Huele a despedida ¿no te parece?

Imagen
Ya no escribo. Me he dado cuenta, ya no escribo. Tal vez porque ya no me quedo despierta hasta las tres de la madrugada entre sudor y lágrimas con cenizas de olor a cigarrillo apagado en la última media hora. Quizá, porque el tiempo va jodidamente rápido y me lleva a un callejón sin salida del cual intento desesperadamente mientras me rompo las uñas recién pintadas y sin secar. Esmalte rojo, recuerdo. Que por recordar no sé como salté ni como demonios llegué hasta aquí, pero no tengo dinero así que seguro que tocó hacer autostop. Recuerdo que tenía una libreta y tiempo libre. La peor condena y el mejor trato firmado con la libertad a puño rojo y sello de saliva a modo de ''choca esos cinco''. Poco menos me debes  y aún lo estoy esperando tan impaciente como siempre. Chaqueta gris y corbata negra. El único que destacaba y el primero que terminó igual que el resto. Por el suelo. Demasiado calor para recordar tantas noches escribiendo sobre si te quería un...

Roto.

Imagen
La abeja reina se parte y nosotros queridos esclavos derrotados y humillados ante ella y ante nosotros mismos. seguimos expectantes de este teatro de marionetas moribundas por calles vacías por silencios pesados por pecados resueltos y lágrimas caídas de cada lado de a moneda que no deja de girar igual que el resto. Me advirtieron de eso de eso y más cosas de eso y más cosas que sabíamos que pasarían mientras firmábamos un contrato y formábamos filas para morir así  poco a poco lentamente  y sin ningún tipo de queja al respecto. Resultó ser otra vez lo que aquella vez había sido aquella misma luz iluminando aquella misma oscuridad  pero aún más fuerte que yo y que tú y que todo el resto que nos estaba mirando. Y no fue como fue pero ha sido y somos y seremos  siempre esclavo de lo mismo de la misma moneda de un lado y de otro en su debido momento y a su debido tiempo en su debida medida, con el corazón a pie de guerra  o c...

C.S.

Imagen
Se paró a lo lejos y me miró con esa cara con esos ojos, diciendo adiós como quién dice ''no te vayas''.