Que triste se ve diciembre sin ti.
Hace como tres días que se dañó la luz de la cocina. Solamente parpadea enciende, se apaga, se enciende y se apaga y no puedo evitar pensar que se parece un poco a mi. Llevamos desde entonces queriendo cambiarla pero sin hacer nada al respecto como yo con mi vida como yo con tus cicatrices como yo en cada uno de tus precipicios. Y resultó que lo último que pensaba que podía resultar fue lo primero que terminó resultando y hablando de resultados que mal quedamos al final. Hace tres días que cada vez que quiero prepararme una tortilla tengo que encender la luz de la sala y tratar que eso me refleje aunque sea un poco aunque sea muy muy poco. Pero con eso me sirve, ya que menos que eso he tenido desde el día en que te fuiste y te llevaste todas tus cosas y me dejaste aquí con todos tus recuerdos. Tengo un tablón que a pesar de lo lleno que está lo miro y lo siento vacío. Lo miraba más cuando te tenía más cerca, y ahora lo miro meno...