Aprendí hace tiempo, que lo que no sacas fuera luego te come por dentro.
Hay días como los de hoy, entre mantas, y viejas cartas, en los que sentada y con té caliente en la mano, me doy cuenta de todas las cosas que deberían haber sido diferente si lo viera como lo veo ahora.
Y es que cambiaría cada día que dejé que el orgullo gritara más fuerte que todas esas ganas que dejaba retenidas como si apenas importaran. Borraría cada lágrima innecesaria por personas por las que hoy no malgastaría ni un suspiro a la nada. Siempre decía que tanto amor nos quedó grande, y ahora me doy cuenta de la ingenua e inocente forma que tenía de utilizar de una manera tan despreocupada el plural. Cada foto con su consecuente lágrima y cada recuerdo con su particular agujita clavada aún dentro de mi. Y llega el momento, de tener todas las pruebas sobre la mesa y las cartas ya frías por el paso del tiempo recién leídas, en el que me pregunto hasta que punto valió la pena, aguantar más peso del que sabía, a pesar de todo, que no podía soportar.
Y mira que pasa el tiempo y el peso del pasado se mantiene cual ropa mojada, con cada palabra aguantada creyéndome valiente cuando fui más cobarde que nunca, creyendo, que callar y soportar era el precio que me tocaba, y no el boleto de vuelta y media para dejarlo todo atrás.
Tantos derrumbamientos en tantos callejones de desolación y resignación, humillación tras humillación y silencio tras silencio. Realmente nunca merecimos esto, aunque nuestro verdadero premio fuera completamente distinto.
Todo eso me rompió y me destruyó por dentro, todo eso que lleva tu sello y culpa, tu firma.
Pero también, después de tanto tiempo, debo reconocer que la culpa también fue mía, que perdoné perdones imperdonables, permití que sus pasos rompieran mi espalda y luego me arrodillé haciéndome creer que era capaz de aguantar más dolor aún.
Así que después de tantos años, y de mucho analizar, solo, y a pesar de todo, sólo puedo darte las gracias. Pues creo que es la primera vez que comprendo que por tú ser como eres yo soy como soy, me has hecho más fuerte de lo que podría haber sido sin ti, y me has echo valorar más aún a las personas que si me merecen. Hoy soy capaz de dejar atrás cualquier cosa que me haga el más mínimo daño sin la menor duda ni culpabilidad. Soy capaz de crearme a mi misma una sonrisa única y eliminar de un porrazo cualquier lagrima que indique el menor resquicio de daño en mi.
Sé lo que me merezco y sé buscarlo. Nada de andarme conformando con amores de palabras cuando sé que merezco los más sinceros actos.
He aprendido que las personas hoy te piden perdón por lo mismo que te lastimarán mañana, y pasado, si lo permites. Que hay que tener sangre fría y a veces ir en contra de los sentimientos. Que el amor nos ciega, pero siempre encontraremos la forma de encontrar la luz. Que después de pasar un año durmiéndome entre lágrimas, es posible conseguir motivos para volver a sonreír. Que de amor no se muere, pero tampoco se vive. Y que las situaciones hay que lucharlas siempre, pero hasta un punto.
Así que hoy después de releer tantas cosas, recordar y revivir tantos momentos, alegría e impotencia, me doy cuenta de que te debo dar las gracias por el daño por el que te odié tanto.
Por fin lo malo tiene su lado positivo y lo bueno que hemos vivido será lo que pueda recordar siempre, que para ser justos tengo que decir que no fue poco.
Y aquí estoy, siendo la persona fuerte y capaz que pensé durante mucho tiempo que no era, sabiendo, que la vida da un millón de vueltas y que mañana podemos estar en el último lugar que pensamos. Nuestros pasos de hoy crean nuestro mañana, y tú me has creado el presente en el que vivo.
Por ti mis decisiones, tanto buenas como malas, y el saber, que jamás volvería a pasar por todo eso porque he encontrado lo que es querer a alguien de verdad sin daños de por medio.
Me lo debía a mi misma.
Lo único que sé, a ciencia cierta, es que amar no es complicado, y si es complicado, es porque estás amando a la persona equivocada.
Como dijiste una vez ''Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos, que vas echando de más lo que un día echaste de menos.''
Buenas noches.
Y es que cambiaría cada día que dejé que el orgullo gritara más fuerte que todas esas ganas que dejaba retenidas como si apenas importaran. Borraría cada lágrima innecesaria por personas por las que hoy no malgastaría ni un suspiro a la nada. Siempre decía que tanto amor nos quedó grande, y ahora me doy cuenta de la ingenua e inocente forma que tenía de utilizar de una manera tan despreocupada el plural. Cada foto con su consecuente lágrima y cada recuerdo con su particular agujita clavada aún dentro de mi. Y llega el momento, de tener todas las pruebas sobre la mesa y las cartas ya frías por el paso del tiempo recién leídas, en el que me pregunto hasta que punto valió la pena, aguantar más peso del que sabía, a pesar de todo, que no podía soportar.
Y mira que pasa el tiempo y el peso del pasado se mantiene cual ropa mojada, con cada palabra aguantada creyéndome valiente cuando fui más cobarde que nunca, creyendo, que callar y soportar era el precio que me tocaba, y no el boleto de vuelta y media para dejarlo todo atrás.
Tantos derrumbamientos en tantos callejones de desolación y resignación, humillación tras humillación y silencio tras silencio. Realmente nunca merecimos esto, aunque nuestro verdadero premio fuera completamente distinto.
Todo eso me rompió y me destruyó por dentro, todo eso que lleva tu sello y culpa, tu firma.
Pero también, después de tanto tiempo, debo reconocer que la culpa también fue mía, que perdoné perdones imperdonables, permití que sus pasos rompieran mi espalda y luego me arrodillé haciéndome creer que era capaz de aguantar más dolor aún.
Así que después de tantos años, y de mucho analizar, solo, y a pesar de todo, sólo puedo darte las gracias. Pues creo que es la primera vez que comprendo que por tú ser como eres yo soy como soy, me has hecho más fuerte de lo que podría haber sido sin ti, y me has echo valorar más aún a las personas que si me merecen. Hoy soy capaz de dejar atrás cualquier cosa que me haga el más mínimo daño sin la menor duda ni culpabilidad. Soy capaz de crearme a mi misma una sonrisa única y eliminar de un porrazo cualquier lagrima que indique el menor resquicio de daño en mi.
Sé lo que me merezco y sé buscarlo. Nada de andarme conformando con amores de palabras cuando sé que merezco los más sinceros actos.
He aprendido que las personas hoy te piden perdón por lo mismo que te lastimarán mañana, y pasado, si lo permites. Que hay que tener sangre fría y a veces ir en contra de los sentimientos. Que el amor nos ciega, pero siempre encontraremos la forma de encontrar la luz. Que después de pasar un año durmiéndome entre lágrimas, es posible conseguir motivos para volver a sonreír. Que de amor no se muere, pero tampoco se vive. Y que las situaciones hay que lucharlas siempre, pero hasta un punto.
Así que hoy después de releer tantas cosas, recordar y revivir tantos momentos, alegría e impotencia, me doy cuenta de que te debo dar las gracias por el daño por el que te odié tanto.
Por fin lo malo tiene su lado positivo y lo bueno que hemos vivido será lo que pueda recordar siempre, que para ser justos tengo que decir que no fue poco.
Y aquí estoy, siendo la persona fuerte y capaz que pensé durante mucho tiempo que no era, sabiendo, que la vida da un millón de vueltas y que mañana podemos estar en el último lugar que pensamos. Nuestros pasos de hoy crean nuestro mañana, y tú me has creado el presente en el que vivo.
Por ti mis decisiones, tanto buenas como malas, y el saber, que jamás volvería a pasar por todo eso porque he encontrado lo que es querer a alguien de verdad sin daños de por medio.
Me lo debía a mi misma.
Lo único que sé, a ciencia cierta, es que amar no es complicado, y si es complicado, es porque estás amando a la persona equivocada.
Como dijiste una vez ''Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos, que vas echando de más lo que un día echaste de menos.''
Buenas noches.
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario