La diferencia entre deber y querer. Ya sabes.
Romper mil platos caminar luego, sobre ellos, sangrar todas las ganas perdidas, posibles, y no encontrar como parar, a pesar de cualquier dolor. No sé yo si se llama masoquismo o necesidad. Sólo que aparece sin respiración, y con ese aire, con aquel aroma que tan bien conozco. Digo. Que no puedo sentarme aquí a esperar como aquel día, en aquel invierno, con aquel sol despistado. Tampoco en este invierno de ahora, que está siendo más parecido, a las llamadas perdidas a la razón de supervivencia, de quién se quema la mano, y vuelve a tocar el fuego con nostalgia. Si me siento, me consumiré tan rápido como esas ganas de poderlo todo en un segundo, sin saber que el reloj no existe, pero que sigue corriendo más rápido que nunca. Como tú. Si el dolor se siente así, que así se sienta. Se siente. A mi lado, como mi barrera de realidad, y la tuya de que tal vez no deberías seguir aquí, pero es el mejor sitio, po...