Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2014

Huele a despedida ¿no te parece?

Imagen
Ya no escribo. Me he dado cuenta, ya no escribo. Tal vez porque ya no me quedo despierta hasta las tres de la madrugada entre sudor y lágrimas con cenizas de olor a cigarrillo apagado en la última media hora. Quizá, porque el tiempo va jodidamente rápido y me lleva a un callejón sin salida del cual intento desesperadamente mientras me rompo las uñas recién pintadas y sin secar. Esmalte rojo, recuerdo. Que por recordar no sé como salté ni como demonios llegué hasta aquí, pero no tengo dinero así que seguro que tocó hacer autostop. Recuerdo que tenía una libreta y tiempo libre. La peor condena y el mejor trato firmado con la libertad a puño rojo y sello de saliva a modo de ''choca esos cinco''. Poco menos me debes  y aún lo estoy esperando tan impaciente como siempre. Chaqueta gris y corbata negra. El único que destacaba y el primero que terminó igual que el resto. Por el suelo. Demasiado calor para recordar tantas noches escribiendo sobre si te quería un...

Roto.

Imagen
La abeja reina se parte y nosotros queridos esclavos derrotados y humillados ante ella y ante nosotros mismos. seguimos expectantes de este teatro de marionetas moribundas por calles vacías por silencios pesados por pecados resueltos y lágrimas caídas de cada lado de a moneda que no deja de girar igual que el resto. Me advirtieron de eso de eso y más cosas de eso y más cosas que sabíamos que pasarían mientras firmábamos un contrato y formábamos filas para morir así  poco a poco lentamente  y sin ningún tipo de queja al respecto. Resultó ser otra vez lo que aquella vez había sido aquella misma luz iluminando aquella misma oscuridad  pero aún más fuerte que yo y que tú y que todo el resto que nos estaba mirando. Y no fue como fue pero ha sido y somos y seremos  siempre esclavo de lo mismo de la misma moneda de un lado y de otro en su debido momento y a su debido tiempo en su debida medida, con el corazón a pie de guerra  o c...

C.S.

Imagen
Se paró a lo lejos y me miró con esa cara con esos ojos, diciendo adiós como quién dice ''no te vayas''.

Y resultó que eras tú, otra vez.

Imagen
Y llevaba puesta esa sonrisa suya, esa que ha tenido siempre y esa mirada de ojos azules  perdidos tímidos vergonzosos  buscando una salida en algún lugar del suelo huyendo así de momentos incómodos totalmente diferentes a los que  hace no mucho tiempo nos formaron poco a poco entre beso y beso y sonrisa y sonrisa. Verás; siempre te recordaré esperándome en el coche con la puerta abierta en la calle de arriba y con esa mirada azul perdida en mi calle de abajo.              No lo recordaba tan difícil. Y eso que te sonreí sin saber bien quien eras.