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Huele a despedida ¿no te parece?

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Ya no escribo. Me he dado cuenta, ya no escribo. Tal vez porque ya no me quedo despierta hasta las tres de la madrugada entre sudor y lágrimas con cenizas de olor a cigarrillo apagado en la última media hora. Quizá, porque el tiempo va jodidamente rápido y me lleva a un callejón sin salida del cual intento desesperadamente mientras me rompo las uñas recién pintadas y sin secar. Esmalte rojo, recuerdo. Que por recordar no sé como salté ni como demonios llegué hasta aquí, pero no tengo dinero así que seguro que tocó hacer autostop. Recuerdo que tenía una libreta y tiempo libre. La peor condena y el mejor trato firmado con la libertad a puño rojo y sello de saliva a modo de ''choca esos cinco''. Poco menos me debes  y aún lo estoy esperando tan impaciente como siempre. Chaqueta gris y corbata negra. El único que destacaba y el primero que terminó igual que el resto. Por el suelo. Demasiado calor para recordar tantas noches escribiendo sobre si te quería un...

Roto.

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La abeja reina se parte y nosotros queridos esclavos derrotados y humillados ante ella y ante nosotros mismos. seguimos expectantes de este teatro de marionetas moribundas por calles vacías por silencios pesados por pecados resueltos y lágrimas caídas de cada lado de a moneda que no deja de girar igual que el resto. Me advirtieron de eso de eso y más cosas de eso y más cosas que sabíamos que pasarían mientras firmábamos un contrato y formábamos filas para morir así  poco a poco lentamente  y sin ningún tipo de queja al respecto. Resultó ser otra vez lo que aquella vez había sido aquella misma luz iluminando aquella misma oscuridad  pero aún más fuerte que yo y que tú y que todo el resto que nos estaba mirando. Y no fue como fue pero ha sido y somos y seremos  siempre esclavo de lo mismo de la misma moneda de un lado y de otro en su debido momento y a su debido tiempo en su debida medida, con el corazón a pie de guerra  o c...

C.S.

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Se paró a lo lejos y me miró con esa cara con esos ojos, diciendo adiós como quién dice ''no te vayas''.

Y resultó que eras tú, otra vez.

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Y llevaba puesta esa sonrisa suya, esa que ha tenido siempre y esa mirada de ojos azules  perdidos tímidos vergonzosos  buscando una salida en algún lugar del suelo huyendo así de momentos incómodos totalmente diferentes a los que  hace no mucho tiempo nos formaron poco a poco entre beso y beso y sonrisa y sonrisa. Verás; siempre te recordaré esperándome en el coche con la puerta abierta en la calle de arriba y con esa mirada azul perdida en mi calle de abajo.              No lo recordaba tan difícil. Y eso que te sonreí sin saber bien quien eras.

24

No te voy a volver a abrir la puerta después de que te marcharas, y me dejaras sola con esta botella ya vacía. Me dejaste sin la sensación de poder con todo el peso de mis remordimientos, pero  si con  los  tuyos. Un día llovió tan fuerte que me rompí en pedazos. Y al final te escribí tantas veces  que me quedé sin palabras. El espejo se rompió en miles de trozos y me corté con cada uno de ellos. Sin dolor. No hay dolor. Tampoco ganas de tirarse y caerse de lleno en esas despedidas que a solo a ti se te dan demasiado bien. Que sepas que te gritaría que no te fueras tan fuerte que se me rompería la voz. Al final todos los caminos llegan a Roma, y en Roma me consumiría contigo. Con el tiempo parado por relojes rotos con sueños soñados en cada rincón vacío de mi cama ya desierta de ti. Recuerdo  que volverías y luego  lo olvidé por completo. Me fui. Y ahora estoy aqu...

Con D de dedo.

Me pidió un poema sin saber que él lo era sin saber cómo, ni menos por qué. Le quería explicar entonces pero no, que poema era lo que él hacía de buenos días a tiempo, de buenas noches ya dormidos de “aquí estoy hasta en horas de estudio” Y si me enfado se pone serio y se toca el pelo saca pecho y a mi más de una sonrisa. Un día me dijo: “Tú eres de relaciones serias y yo sólo no quiero volver a enamorarme” y sonreí, como al saltar en los charcos, como cuando si pero no. Luego se para y dice como sólo él sabe que no le hago caso que no le presto atención que no lo escucho aún sabiendo que lo hago de esa manera y forma mía con poca memoria pero con interés, ya sabes. Y tan diferentes que iguales buscamos sin buscar pequeños distintos imposibles. Y me mira y pongo cara de seria y suspira buscando que me ría, mientras finjo que no lo sé, aún sabiéndolo, que no es poco. As...

Una vez me dijo:

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"Que difícil es tener en frente a la persona a la que quieres y no poder hacer nada." 

Y qué(más) sin menos.

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Y qué si todavía pienso en ti, en tu coche una calle más arriba en tu sonrisa dos besos más abajo en tu mirada reflejando la mía en mis cosquillas en tus manos en tus caricias en las mías. Y qué si mi mente no está  si los diarios que aún no he escrito contienen tu nombre y las tardes pierden cada dos pasos su belleza si ya no pasas por aquí. Y qué si no te lo digo  o si no te hablo o si no espero sentada como siempre a que lo hagas tú. Que lo espero y te espero pero no lo digas muy alto que te darías cuenta y me pondría roja y tonta y eso te confirmaría y me confirmaría a mi contigo que estoy loca por ti.
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No te voy a volver a abrir las puertas  después de que te marcharas, y me dejaras sola con esta botella ya vacía. Me dejaste sin la sensación de poder con el peso de mis remordimientos, pero si con los tuyos.  Un día llovió tan fuerte que me rompí en pedazos. Y al final te escribí tantas veces que me quedé sin palabras. El espejo se rompió en miles de trozos y me corté con cada uno de ellos. Sin dolor. No hay dolor. Tampoco ganas de tirarse y caer de lleno en esas despedidas que se te dan demasiado bien. Te gritaría que no te fueras tan fuerte, que se me rompería la voz. Al final todos los caminos llegan a Roma, y en Roma me consumiría contigo. Con el tiempo parado por relojes rotos, con los sueños soñados en cada rincón ya vacío de mi cama ya desierta de ti. Recuerdo que volverías y luego  lo olvidé por completo Me fui. Y ahora estoy aquí esperando no haberme equivocado de tren y así poder reencontrarme contigo. Ahora. Ent...

Hay veces en las que hay que irse, dicen por ahí.

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Me perdí en tres caminos distintos por la dirección de tu espalda. En la posibilidad,  de que tal vez  este vagabundo  posee en sus huesos el frío  que tu silencio desprende, en cada mirada dirigida al suelo, buscando un lugar en el que refugiarse ante cada signo de interrogación. Me alejaré de ti, entonces, como el drogadicto  que se aleja de su heroína  esa que lo salva del lado oscuro, y lo lleva volando  al único lugar del mundo  en el que puede estar seguro  de que sonreír  sólo sirve para volverte a enamorar. ''Haber caído en la droga, sin embargo,  habría sido incluso mejor'' pensó de vez en cuando, cuando de cuando en cuando, ella miraba a otra esquina, con mirada perdida, y suspiros destinados a otros besos. Y yo lo entendí bien en cuando me llegó a los huesos. En cuando me robó el pedacito de alma  que aún quedaba siendo mía, limpia de ti,  y te tu olor, enloquecedor, que me e...

Cosas que vienen solas, y cosas que solas se van.

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Y es triste  cuando a veces  sólo quedan sillas vacías, y recuerdos prohibidos. Algo que vuele más,  que la imaginación... Que la mía, imaginándote, bebiéndote, creándote, a cada paso que das, y a cada paso que no. Y es que el pasado me llama, y yo me cago en la puta, y en ti,  mi vida, mientras abro la puerta. Llámalo como quieras, amor. Que yo lo llamo así mismo. Y sé, que en el último precipicio final, aún sin fuerzas y con suspiros de resignación, seguiré escribiéndote como siempre; o escribiendo sobre ti, que es lo mismo.

Pensé que la mejor forma de decirte que te quiero, es con poesía.

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''Yo amé , con perdón. Amé por encima de todas las cosas, que es,  perdítanme que les diga, de la única forma en que se puede amar.'' Escandar Algeet. No me mires así,  que me siento culpable, preciosa. Sé que te preocupa que me pierda entre dos caminos, de lo que soy o no, de lo que quiero, o vete tú a saber. Pero la verdad es que estoy perdido y no lo supe hasta que volví a verte sonreír y perdí el frío, que era tan enorme como aquella distancia hoy hecha pedazos. Tu sonrisa se saltó ese paso, sin permiso, y he ahí mis dudas. Y es que mírala a ella, y es que mírame a mi. Y es que la quiero, y te quiero, y mierda, vaya si lo hago. Creí que no, pero tengo miedo después de todo, de sentirte como te siento, de tu cuerpo en migajas roto en mis manos desnudas llenas de ti. Y hablo te ti, no de ella, que también. Me curó sin cura y con anestesia, pero contigo siento que me gusta el dolor. No puedo mantenerme alejado aunque...

Sin alas no se vuela.

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Hay piedras que aún te recuerdan. Como culparlas. Como culparme.  Como avanzar hacía ninguna parte, a paso largo y con prisa. Permíteme, que esta noche está echa para ti, preciosa,  que fue alguna vez mi hogar.  En ti.  Tuyo, mejor. Ya es tarde para las prisas, y no hay prisa, que no es tarde. Me quedaría aquí, entre llamadas vacías,  silencios borrosos, y ojos perdidos en la nada de tu abismo. O del mío. Salté sin recordar que no llevaba paracaídas, a ti,  que parabas todas ellas y ya es tarde, he saltado y no sé volar. Nos veremos en los recuerdos, no te pierdas, y cuando llegues, no te vayas. 

Y te lo juro.

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Lo miró, rota, y todos sus pedazos se recompusieron. Quizá como si no fueran los culpables de que esté rota. Quizá, por ese mismo motivo. Volvía con esa sonrisa de salvarle el mundo, súper héroe a media jornada, y por un momento sentada a su lado olvidó, que la luz de aquellas estrellas desiertas y perdidas por los brillos de la ciudad, perdieron su valor sin ella. Se quedó sin saber  a donde iba, de donde venía, pero sabía donde se quedaba. Donde no. Donde si. Donde tal vez. En ese momento suspiró y respiró aquel mismo olor. Sorprendida abrió los ojos y vio aquella misma cara,  sintió la misma necesidad de sueños pasados, de besar esos mismos labios, agarrar esas mismas manos, y no soltarle nunca. Y  para su sorpresa, entre la necesidad desenfrenada de recuperar aquella necesidad perdida, en honor a todo lo que fue, supo donde quedarse, porque algún día de ahí había venido, porque ahí tenía que volver, porque esos brazos eran su único sitio en el mundo, y...

''Y si me tratas como un perro fui animal de compañía.''

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Hoy estoy abandonado como un perro, a la espera de que su dueño regrese, moviendo el rabo con alegría, entusiasmado, esperando a que vuelva por él.  Pasan tantas manos por su cabeza inquieta, como corazones por mi alma. él sólo espera la caricia de su dueño. Y yo me temo que sólo te espero a ti.  Comienza a llover, para él por fuera, para mi, por dentro. La gente lo mira con pena, mientras se recuesta en cualquier riconcito un poco seco, para seguir esperando, con tanta preocupación como esperanza.  Como yo, otra vez, preguntándose si habrá hecho algo malo, echándose todas las culpas si algo fue mal, pensando, que mañana irá mejor, que volverá. Pobre animal perdido en la vida esperando a alguien que no va a volver. Yo, digo, que te espero como el primer día, morena, y que te esperaré hasta el último.  Entiende que no me funciona con nadie más porque esto es contigo, o sin ti. Que no puede ser otra, porque no tendrá tu pelo complicado, tu voz calmada, tu risa co...

No es lo mismo hablar de sueños, que hablar con sueño.

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Te voy a escribir como nunca nadie te ha escrito. Como en tus peores pesadillas llenas de mi ausencia.  Como en tus mejores sueños caminando conmigo de la mano.  Andamos con el peso  de quien lleva algo a rastras, a ratos, dejando un rastro, y olvidando el resto. Como culpables que gritan inocencia. Como inocentes, que piensan en pecar. Que bien suena mi nombre  entre tus labios. Entre tus manos acogido como cual vagabundo. Entre tu pelo, como cual deseo insoportable, de acariciar un poco más. Dibujados de arriba abajo en una hoja rota, desgastada por el peso del tiempo o por el peso, tal vez. A trozos enteros,  y a trazos, perdidos. Del triste dolor  al bello consuelo de un instante en el que dibujo sin querer, tu nombre, en cualquier sitio. ''Y sólo los suenos pueden  posarse sobre las cinco letras de su nombre.'' Decía Escandar,  y que bien lo sabe. Pregúntame a mi,  que no te paro de soñar y no ...

Nosotros si.

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Te escribí a gritos lo que en silencio callabas.  Te encontré por casualidad, y no he podido dejar de leerte. Llegué un poco tarde y me senté a esperarte, sin pensar en el frío que me congelaba los sentimientos.  Tuyos. Llegaste tan rápido, que no tuve que esperarte nunca más hasta ahora. Te has ido con mi frío y con tu aroma con olor a mi.  Llegué luego, y esa vez muy temprano. Esa es quizás, la escusa para bombardear mis sentidos, esa que utilizarás, para reconstruir estas viejas ruinas de lo que ''tal vez''.  Será tarde y hará frío, pero traerás contigo tu aroma, con olor a mi, y se derretirán todos mis sentimientos.  Tuyos. 

Necesito encontrarte.

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Sin lugar a dudas y con más de una de ellas, sin precio, sin cuerda, sin caída, sin alas. Una sensación, de repente de perder la caricia de aquella noche. Sin estrellas, sin frío. Nos derretimos entonces  por el calor de aquel susurro. Aquel grito en silencio tiene más paciencia que todos los pasos que han quedado anclados en algún lugar de la brisa de ese invierno.  El calor de las ganas han cambiado  y han dejado la impaciencia  de cambiar el ser fuerte por solo ser. Sin fuerzas, sin ganas. Como se es en la intimidad de aquella espina, que ha perdido su rosa, pero no su color. Como pierde el encontrado las ganas de buscar el olvido, en el tiempo en que mis palabras carecían de un significado cargadas de sentido. Opuesto entonces a nosotros almas perdidas como peso sin plomo, volando en dirección contraria al único lugar al que no debería ir. Ni en sueños. A veces en sueños lo tenemos todo. Y a veces no.