Viene cuando viene.
Comencemos desde abajo desde las cenizas, desde los rotos, desde las cicatrices al rojo vivo, y las noches en las que necesitas una cerveza y un cigarro, o un buen polvo. Convertimos la soledad en pagar por cualquier compañía de una noche, o peor aún de media vida, y digo que es peor, porque vender falso amor a cambio de compañía es una putada por la que muchos hemos pasado. Ya sea entregando. Ya sea recibiendo. Al final del día, da igual cuanto te esfuerces, o cuanto luches por permanecer, simplemente te desvaneces te transformas en nada, y entonces tan solo te quedará esperar. ¿Esperar a qué? Al aburrimiento del que no tiene qué hacer por las mañanas, del que se queda colgado por la tarde, del que se siente sucio por la noche. Decimos amor, como quien dice siguiente, y es así, va por turnos. Hoy te toca a ti y mañana ya veremos, pero al final, siempre terminamos mirando para el lado que no es. Hablo desde la herida a la...