Y sentir que tocar el cielo puedo, da igual si camino al ras del suelo, pues no hacen falta alas para sentirse poderoso, simplemente la energía y las ganas de todo. Soñé un día que era la persona más fuerte del mundo, luego me desperté y caí en lo más profundo, donde ya no me podían sujetar tus brazos, donde yo era frágil y me partía en pequeños pedazos. Cual frágil copa de cristal, más que yo aguantaba cualquier cosa, cual pétalo de flor desprendido de una rosa, y una sinfonía de miradas alegres, se convirtió en una punzada de dolor tan sólo al perderte. Ahora estoy aquí escribiendo de nuevo. Tal vez no estés igual, tal ves haya que empezar de cero. A ras del suelo como una y tantas veces, más ahora es diferente porque sigues ausente. Y tus ojos delatan lo que tu boca calla, tu mirada asegura por ti, lo que tu aún descartas. Y puede que volvamos juntos al cielo, o puede que tu perfume sólo pueda apreciar a lo lejos. Con una melodía, el momento perfecto, en una melodía qued...