La poesía me pone.
Estoy enamorada, pero no de ti, nostalgia, la verdad es que tú me tienes un poco hasta las narices. Me refiero a las palabras, mi único amor verdadero e incondicional, naciendo entre cualquier verso o tal vez, entre estas manos que lo mejor que hacen es escribir. No sé mucho sobre el amor, salvo que de vez en cuando suspiramos y nadie entiende el porque. Se podría decir que tal vez toda esta melancolía es por causa de este otoño que prematuramente causa efecto en mi. Tal vez por la soledad del momento, o por la comodidad que me provoca el saber que no necesito más abrigo que un buen polvo y dos palabras de cortesía dichas sin pensar. Luego no me entiendes y confundes amor con los recuerdos de algo que ya no existe. No existimos nosotros. Asume que soy tan diferente a quien era hace unos años... Me estaría dando hostias de dos en dos hasta que no supiera que más contar. Es verdad también, que me miraría, sonreir...