Con quién.
Sentir más, escuchar menos. Escucharse, es decir. Porque aquí estamos gritando bajo las trincheras, asustados por la posible guerra, huyendo antes del naufragio, y corriendo en dirección contraria, del único lugar en el que quieres pasar la próxima noche. Y la otra, y la otra, y todas las demás. No puedes hacer nada, ahora solo puedes quedarte, y cierras las ventanas porque así se disfruta más de esa intimidad, complicidad, peleas de carcajadas a beso o suerte, y de pronto se convierte en la única lucha que quieres ganar. Ganaste más cuando perdiste el miedo, porque ser valiente también es sentir. Mucho, tanto, bien. Tan fuerte que asusta, tan bonito que no te quieres marchar. Dejas de pensar y sale solo, impulsos que te llevan justo donde querías ir, cuando ni si quiera lo sabías. Cuando aún no lo habías reconocido. Pero ahí esta, con esa so...