Lo de siempre.
A veces tengo momentos de lucidez en los que me doy cuenta de que realmente no busco estar con nadie, busco tan solo olvidarme de ti. Y entonces me doy cuenta de que nadie merece el sufrimiento de curar mis heridas hechas por ti a riesgo de las suyas. Nadie debe cargar con el peso de arreglar mis desastres. Así que aquí sigo. Enamorada. De ti.