Juntos por siempre
Se para frente a la ventana y mira a través de ella a ninguna parte, a ningún lugar en concreto, pues solo quiere dejar que la brisa le acaricie suavemente la cara mientras su mente está bastante lejos de ese lugar. Recuerda aquella tarde en la que jugaba con su pelo y observaba aquellos preciosos ojos marrones que lo volvían loco. Ella, lo miraba y le dedicaba una hermosa sonrisa, esa en la que pensaba cada mañana al despertarse y la que recordaba cada noche en sus sueños. Sus deseos se entrelazaban y parecían que estaban a medida, como ellos, hechos el uno para el otro. Perfectos, unidos, no cabía en la cabeza de ninguno el fin de aquello que vivían, el fin de lo que significaba su comienzo. Perfectos, juntos, para siempre. Y así, como en cualquier sueño llegó el momento de despertar. Él abrió los ojos una mañana, y recordó todo lo que había terminado, recordó como le dijo adiós aquel día, lo seguro que estaba por dejar atrás todo por lo que un día había luchado, con l...