Pero tampoco me hagas mucho caso.
No me sonrías, que tus labios son capaces de eliminar cada cosa que forma mi mundo, para solo tener sentidos para ella. No me sonrías, que si lo haces pierdo el norte, el sur, el este, el oeste, y aún así seguiría sin perder las ganas de mirarte. No me sonrías, te lo estoy pidiendo ahora como un favor, como mi recurso para mantener la cordura, y no perderla en cada rincón de tus labios. Te lo pido como quien pide no beber agua aún muerto de sed, así de incoherente e irracionalmente te lo pido. Y es que no recuerdo como ibas vestido aquel día, solo recuerdo que ibas sonriendo. Que menos que caer rendida ante la casualidad más hermosa que he tenido el placer de observar. Ya ves, me he vuelto la fan número uno de la sonrisa más hermosa, y no hablaré de tu mirada pues al describirla a ella cualquier palabra queda corta. Lo mucho queda corto para ti. Y lo poco con un poco más si es ...