A pesar de todo, yo sigo aquí.
Yo tenía un sueño. Tenía la realidad más perfecta que jamás hubiera imaginado. Un día a día que no hubiera cambiado por nada del mundo. Ese deseo de que no terminara lo que estaba sintiendo, de que no se rompiera todo como si de una frágil copa de cristal se tratara, que no se quedara en la nada como si fuera una delicada rosa que ha perdido todos sus pétalos. Yo tenía una creencia. Esa que me decía que a pesar de las inseguridades eran solo eso, inseguridades, que podría con todo lo que viniera, que los problemas se solucionarían, que hay excepciones que contradicen toda regla lógica impuesta porque no conocían lo que nosotros estábamos viviendo. Lo tenía, realmente lo tuve durante tanto tiempo, que aunque pensaba que podía terminar todo lo dejaba en el baúl de los pensamientos sin sentido y no le daba importancia. Pero se terminó todo, como siempre terminan las cosas. Por mucho que se luche, un día te despiertas entre lágrimas porque te das cuenta...