Roto.
La abeja reina se parte
y nosotros
queridos esclavos
derrotados y humillados
ante ella
y ante nosotros mismos.
seguimos expectantes
de este teatro de marionetas
moribundas
por calles vacías
por silencios pesados
por pecados resueltos
y lágrimas caídas de cada lado de a moneda que no deja de girar igual que el resto.
Me advirtieron de eso
de eso y más cosas
de eso y más cosas que sabíamos que pasarían
mientras firmábamos un contrato
y formábamos filas para morir así
poco a poco
lentamente
y sin ningún tipo de queja al respecto.
Resultó ser otra vez
lo que aquella vez había sido
aquella misma luz
iluminando aquella misma oscuridad
pero aún más fuerte que yo
y que tú
y que todo el resto que nos estaba mirando.
Y no fue como fue pero ha sido y somos
y seremos
siempre
esclavo de lo mismo
de la misma moneda
de un lado y de otro
en su debido momento y a su debido tiempo
en su debida medida,
con el corazón a pie de guerra
o completamente desgarrado.
Pase lo que pase
y
lo
que
deje
de
pasar,
señores
siempre habrá
(para el bien o para el mal de algunos)
dos tipos
de estados
expectantes
y seguros
de que la poesía nace de un corazón enamorado
o de un corazón roto
y para ser sincera
no sé cual es peor.
y nosotros
queridos esclavos
derrotados y humillados
ante ella
y ante nosotros mismos.
seguimos expectantes
de este teatro de marionetas
moribundas
por calles vacías
por silencios pesados
por pecados resueltos
y lágrimas caídas de cada lado de a moneda que no deja de girar igual que el resto.
Me advirtieron de eso
de eso y más cosas
de eso y más cosas que sabíamos que pasarían
mientras firmábamos un contrato
y formábamos filas para morir así
poco a poco
lentamente
y sin ningún tipo de queja al respecto.
Resultó ser otra vez
lo que aquella vez había sido
aquella misma luz
iluminando aquella misma oscuridad
pero aún más fuerte que yo
y que tú
y que todo el resto que nos estaba mirando.
Y no fue como fue pero ha sido y somos
y seremos
siempre
esclavo de lo mismo
de la misma moneda
de un lado y de otro
en su debido momento y a su debido tiempo
en su debida medida,
con el corazón a pie de guerra
o completamente desgarrado.
Pase lo que pase
y
lo
que
deje
de
pasar,
señores
siempre habrá
(para el bien o para el mal de algunos)
dos tipos
de estados
expectantes
y seguros
de que la poesía nace de un corazón enamorado
o de un corazón roto
y para ser sincera
no sé cual es peor.

Comentarios
Publicar un comentario