Fin de la historia.
(Escrito después de un polvo a las 4:16 de la madrugada, que lo único bueno que me ha dejado ha sido este poema.) Nos asustan con eso de que la curiosidad mató al gato. Qué mató la curiosidad, qué creó, por qué hay escondites y dudas y todo lo que hacemos es mirar para el lado que no es. Sólo nos da miedo tropezar con la piedra por si nos gusta. Sólo nos da miedo jugar con fuego por si luego queremos repetir. Sé bien de lo que hablo, me quemé jugando con fuego y me hice adicta. Eso es lo que nos da miedo de la curiosidad, su adicción. El sí pero no constante de no mirar tras la cortina que se desvanece soplando porque es solamente humo. En lugar de eso, nos quedan un montón de huidas, ojos cansados, y un gato hasta las narices de que le digan que la curiosidad lo va a matar. Es todo lo contrario, es a la curiosidad a la que se vence matándola. Y eso es lo que quería decir. Después de matar su curiosidad el gato se fue. (Curiosidad matada. Fin d...