Domingo.
Al final, siempre termino tomándome el café frío, porque me entretengo entre dudas y palabras y pensamientos que me llevan muy lejos de donde estoy, y muy cerca de donde estás tú. Cada domingo espero tener un lunes contigo. Cada domingo espero poder empezar de nuevo otra vez. Poner el contador a cero. Y tal vez, hacer como si nada y simplemente esperarlo todo. Cada domingo siento que tal vez nos queda alguna posibilidad, que a lo mejor hay algún salvavidas en este océano, un paraguas en esta lluvia, una respuesta entre tantas dudas. Los domingos están hechos, para pensar en quien no piensa en nosotros. Y ya te estoy diciendo en qué me ando entreteniendo. Cada domingo pienso que ojalá, y no sabes cuanto. Los domingo están hechos para pedir deseos. En lo que he escrito esto, se me ha enfriado (otra vez) el café. Pero era necesario escribirlo....