Cosas que vienen solas, y cosas que solas se van.
Y es triste cuando a veces sólo quedan sillas vacías, y recuerdos prohibidos. Algo que vuele más, que la imaginación... Que la mía, imaginándote, bebiéndote, creándote, a cada paso que das, y a cada paso que no. Y es que el pasado me llama, y yo me cago en la puta, y en ti, mi vida, mientras abro la puerta. Llámalo como quieras, amor. Que yo lo llamo así mismo. Y sé, que en el último precipicio final, aún sin fuerzas y con suspiros de resignación, seguiré escribiéndote como siempre; o escribiendo sobre ti, que es lo mismo.