Sin alas no se vuela.
Hay piedras que aún te recuerdan. Como culparlas. Como culparme. Como avanzar hacía ninguna parte, a paso largo y con prisa. Permíteme, que esta noche está echa para ti, preciosa, que fue alguna vez mi hogar. En ti. Tuyo, mejor. Ya es tarde para las prisas, y no hay prisa, que no es tarde. Me quedaría aquí, entre llamadas vacías, silencios borrosos, y ojos perdidos en la nada de tu abismo. O del mío. Salté sin recordar que no llevaba paracaídas, a ti, que parabas todas ellas y ya es tarde, he saltado y no sé volar. Nos veremos en los recuerdos, no te pierdas, y cuando llegues, no te vayas.