A eso de las tres.
Hace dos noches, a las casi tres de la madrugada, cuando debería de haber estado durmiendo y no escribiendo, me di cuenta de una cosa. ''Estas no son horas para leer poesía, sin embargo, es la mejor hora para entenderla.'' Recuerdo que pensé. Tal vez, pocos entiendan lo que quiero decir en estas dos lineas, pero si los suficientes, los únicos, y los capaces, de hacer de la poesía algo especial.