Sin por qué.
Creamos tantos silencios que al final resulta imposible poder escuchar nada más. La nada, a veces, es mucho mejor de lo que parece. Cuantas veces me he perdido esperando que no me encuentren. Querer irme, lejos, por lo cansado que se ha vuelto esta monotonía impuesta, de las mismas preguntas y las mismas respuestas, como el que a cada cinco minutos te pregunta que tal te va, Un billete de avión sin destino, sin fecha de regreso, para uno. Una mochila y una canción a todo volumen. Escapar, a veces, es la mejor forma de encontrar algo, de encontrar a alguien, de encontrarse. Todos tenemos un lugar al que huir, y un lugar al que no volver jamás. Y se puede resumir tan fácil como lejos y nunca. Tan importante es saber dónde quedarse, como saber dónde no.