Que vacío se siente.
Me da por desconectar del mundo, y pensar que no tengo nada que ver con esta mierda a la que llamamos día a día. Puede, que quedándome a un lado me pierda mucho más de lo que podría ganar estando ahí fuera metida, fingiendo que me gusta el lugar, y con sonrisas de cortesía que para nada son naturales. Y es que lo natural ya poco se encuentra, estamos rodeados de copias baratas que cambian cada dos por tres, sin tener ni idea, de que el resultado ha dejado de ser seis. Pues se repite tantas veces, que llega a infinito. Tal vez, el problema sea mío, que no entiendo como se mueve todo esto a mi alrededor. Pues prefiero quedarme quieta, cerrar los ojos, y pensar, que cuando los abra, a lo mejor, esto sea un poco diferente. Que por ser diferentes terminan todos iguales, como pequeños soldados de plomo que van a una lucha imaginaria, para ganar una guerra a favor de l...