Mi mundo tiene tu aroma, tu melodía favorita y mi vida de fondo.
No voy a seguir el recorrido de mis lágrimas por mi cara que gritan tu nombre. Esta montaña rusa emocional acabará conmigo, tarde o temprano, y por temprano me refiero a jodidamente pronto. E frío está a la vuelta de la esquina y la dirección hacia el lugar donde te encuentras se ha esfumado con el último atisbo de esperanza que quedaba en esta habitación demasiado vacía. Y sonríes como si la vida te fuera en ello. Y queda todo demasiado forzado. De dos a tres segundos de shock cada vez que respiramos este aire que contiene una tensión tal que puede ser cortada con un cuchillo. No se trata de cortesía esta vez, llámalo necesidad. No lo entiendas y espera a que te lo explique yo. Así que observa como las llamas hacen su trabajo redicen a cenizas todo aquello que deja de doler. El viento se lleva consigo el rastro de los restos que una vez nos pertenecieron y que más tard...