Entradas

Mostrando entradas de 2018

Vivir bonito.

Imagen
Hace tiempo que dejé de escribir sobre historias que deberían contarse solas.  O vivirse, más bien,  aunque es algo que estoy intentando aprender. A vivir, quiero decir, o mejor dicho, a vivir bien.  A disfrutar de viajes al fin del mundo de ida y vuelta a las 3 de la madrugada en la puerta de aquel bar. O de las escapadas en pleno salto a cualquier mala decisión tomada, sin tan siquiera pensarlo dos veces.  Y tal vez no sepa vivir bien del todo y tenga que aprender a disfrutar mejor de las cervezas frías,  de los muñecos de nieve hechos con arena, o pararme a ver como el cielo va cambiando de color los lunes por la mañana.  Tengo mil sueños que cumplir y ni puta idea de por donde empezar. Tengo tres noches sin dormir pero historias para rato, en las que somos felices y no pensamos en que mañana nos iremos de nuevo directos a la rutina. Tengo un par de risas a las que recurrir cuando las cosas comienzan a complicarse y no sé dónde me puedo es...

Fin de la historia.

Imagen
(Escrito después de un polvo a las 4:16 de la madrugada, que lo único bueno que me ha dejado ha sido este poema.) Nos asustan con eso de que la curiosidad mató al gato. Qué mató la curiosidad, qué creó, por qué hay escondites y dudas y todo lo que hacemos es mirar para el lado que no es. Sólo nos da miedo tropezar con la piedra por si nos gusta. Sólo nos da miedo jugar con fuego por si luego queremos repetir. Sé bien de lo que hablo, me quemé jugando con fuego y me hice adicta. Eso es lo que nos da miedo de la curiosidad, su adicción. El sí pero no constante de no mirar tras la cortina que se desvanece soplando porque es solamente humo. En lugar de eso, nos quedan un montón de huidas, ojos cansados, y un gato hasta las narices de que le digan que la curiosidad lo va a matar. Es todo lo contrario, es a la curiosidad a la que se vence matándola. Y eso es lo que quería decir. Después de matar su curiosidad el gato se  fue. (Curiosidad matada. Fin d...

A la tercera va la vencida.

Imagen
Y seremos un poema de domingo por la noche, cambiando el sueño por ganas, el miedo por agallas, transformando la complicidad en secretos. Que nos envide el Fénix porque nosotros siempre  ardemos en llamas y de lo contrario, por ti estoy dispuesta a encender una cerilla en cada intento de viento. Tendremos armas para aniquilar a cualquier ejército que se crea capaz de destruirnos. Y nos destruiremos, sí, nosotros. En cada nueva huida a cualquier lugar lo bastante lejos para sólo estar nosotros. En cada nueva guerra de sábanas y gemidos, en cada intento hacer menos ruido, y hacerlo mejor. Que las segundas partes nunca fueron buenas, pero a la tercera va la vencida. Y me da igual cuanto me digan, que yo solo soy capaz de sentir. Te quiero para escribirte toda mi vida, y para que me leas durante el resto de la tuya.

Me sumas.

Imagen
Me enamoré de tu caos completamente diferente al mío porque entre los dos suman orden. Y sumar es el verbo que utilizo para describirte, porque entre ser o no ser, nosotros somos, y sólo espero que no dejemos de ser jamás. Que si hay que dejar, que sean las ganas de rendirse, el miedo a perder, el no luchar por estar juntos, aquí, ahora, siempre. Voy contar un secreto, la felicidad no se encuentra, se tiene, sólo tienes que dejarla salir. Dejar que fluya. Contigo ha salido de golpe, a tropiezos, con ganas de tocar el cielo de un solo salto. Y entre salto y salto solo soy capaz de ver que contigo soy, aunque ni yo misma sepa bien lo que eso significa. Ignoro en qué momento me gané la lotería de encontrarte, pero sé que te quiero a mi lado, te quiero bien, y si te quieres marchar jamás te lo impediría, porque sobre todas las cosas te quiero libre, libre para querer quedarte, libre para jamás retenerte si te quieres marchar. 

No pido que lo entiendas.

Imagen
Hace tanto que no escribo, que ya casi no recuerdo cómo hacerlo.  Mi mente sigue llena de rotos,  destrozos,  a ratos camas vacías,  y la sensación constante de que me quedo con las ganas de algo aunque no sé de qué, ni tampoco si me importa lo más mínimo.  Llevo tiempo en el bolsillo,  y cero ganas de echarlo a perder.  Siempre sentí que corría tras mentes vacías,  escudos que escondían personas, personas que se creían escudos, y yo nunca fui una bala capaz de atravesarlos.  A mí me rompieron muchas veces, y me quedé sin saber dónde esconderme.  Jugar al escondite  era más divertido cuando no tenías que esconderte de ti mismo.  Sigo viendo montañas de cajas vacías, palabras que duelen, y miradas que duelen el doble. Una vez prometí que no me iría,  y ahora ya ni recuerdo dónde tenía que haberme quedado.  Estoy tan lejos  que por mucho que mire abajo  lo único que veo es que n...

Tal vez..

Imagen
Desaparecí.  Ya no estoy más.  Lo sé. Lo siento.  Cambio a una velocidad vertiginosa.  No sé como pararlo. No sé si quiero que pare.  Me desvanezco.  Vale sí, necesito que pare.  No sé si me escuchan.  No sé si me entienden. Yo no lo hago.  No sé cuál es el fin de todo esto.  ¿Existe finalidad? ¿En qué momento cambió todo? No me aferro. No espero.  No supongo.  Me dejo llevar. Me lleva.  Me mueve.  Me domina.  No soy yo.  No soy la de ayer.  Ni la de la semana pasada.  Soy otra persona. He cambiado.  Siento como cambio.  Me doy cuenta de las cosas.  Miro a mi alrededor y no me gusta. Mentiras.  Manipulación.  Falsa libertad.  Falsas sonrisas.  Mentira.  Condenas.  Guerras.  Frío.  Todo se va a la mierda.  Mucha aceptación. Poca rebeldía.  Sigo cambiando.  El tiempo no se detiene.  ...

Domingo.

Imagen
Al final,  siempre termino tomándome el café frío,  porque me entretengo entre dudas y palabras y pensamientos que me llevan muy lejos de donde estoy,  y muy cerca de donde estás tú.  Cada domingo espero tener un lunes contigo.  Cada domingo espero poder empezar de nuevo otra vez.  Poner el contador a cero.  Y tal vez,  hacer como si nada  y simplemente esperarlo todo.  Cada domingo siento que tal vez nos queda alguna posibilidad,  que a lo mejor hay algún salvavidas en este océano, un paraguas en esta lluvia,  una respuesta entre tantas dudas. Los domingos están hechos,  para pensar en quien no piensa en nosotros.  Y ya te estoy diciendo en qué me ando entreteniendo.  Cada domingo pienso que ojalá,  y no sabes cuanto.  Los domingo están hechos para pedir deseos.  En lo que he escrito esto,  se me ha enfriado (otra vez) el café.  Pero era necesario escribirlo....

Jamás.

Imagen
Si todos los precipicios terminaran en ti,  saltaría en cada uno de ellos. Si existieras en la oscuridad,  no tendría miedo de apagar todas las luces.  Si en cada nuevo principio, estuvieras tú, comenzaría todos, y cada uno de ellos.  Si ser valiente me acerca a ti,  borraría la palabra miedo de todos los diccionarios.  Y me convierto en invencible si hay que vencer todo,  en creyente si tengo que pedirte en deseos,  en músico si tengo que tararearte,  en esperanza si tengo que esperarte,  en besos si tengo que dártelos,  y en sueños por si esta noche no duermes conmigo. Pero por si acaso tengo algo de poeta, me convertiré en cada uno de los grandes poemas,  para que el mundo al verte entienda por qué existe la poesía.  Y es que no hay nada mejor que verte en versos, porque si algo tienen las palabras,  es que no se olvidan jamás.