Roto.
La abeja reina se parte y nosotros queridos esclavos derrotados y humillados ante ella y ante nosotros mismos. seguimos expectantes de este teatro de marionetas moribundas por calles vacías por silencios pesados por pecados resueltos y lágrimas caídas de cada lado de a moneda que no deja de girar igual que el resto. Me advirtieron de eso de eso y más cosas de eso y más cosas que sabíamos que pasarían mientras firmábamos un contrato y formábamos filas para morir así poco a poco lentamente y sin ningún tipo de queja al respecto. Resultó ser otra vez lo que aquella vez había sido aquella misma luz iluminando aquella misma oscuridad pero aún más fuerte que yo y que tú y que todo el resto que nos estaba mirando. Y no fue como fue pero ha sido y somos y seremos siempre esclavo de lo mismo de la misma moneda de un lado y de otro en su debido momento y a su debido tiempo en su debida medida, con el corazón a pie de guerra o c...