Hay veces en las que hay que irse, dicen por ahí.
Me perdí en tres caminos distintos por la dirección de tu espalda. En la posibilidad, de que tal vez este vagabundo posee en sus huesos el frío que tu silencio desprende, en cada mirada dirigida al suelo, buscando un lugar en el que refugiarse ante cada signo de interrogación. Me alejaré de ti, entonces, como el drogadicto que se aleja de su heroína esa que lo salva del lado oscuro, y lo lleva volando al único lugar del mundo en el que puede estar seguro de que sonreír sólo sirve para volverte a enamorar. ''Haber caído en la droga, sin embargo, habría sido incluso mejor'' pensó de vez en cuando, cuando de cuando en cuando, ella miraba a otra esquina, con mirada perdida, y suspiros destinados a otros besos. Y yo lo entendí bien en cuando me llegó a los huesos. En cuando me robó el pedacito de alma que aún quedaba siendo mía, limpia de ti, y te tu olor, enloquecedor, que me e...