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Sólo los de él, sus asteroides de lunares su mancha,  mi pérdida. Sólo sus cicatrices  divinas benditas y los surcos de mi encuentro  y mi pérdida. Comprendí que sólo él pide permiso antes  y da las gracias después, luego subía a cualquier azotea prestada y se sentía el más grande y el más solo. Sin embargo no preguntaba si estaba bien o mal y lo hacia de todos modos, prefería preguntar por el silencio de alguna mirada perdida por los morros que le sacaban encantadoramente de quicio, por los minutos que corrían y no entendía por que no llegaba, por el tiempo perdido, y por el por qué de algunas tristezas que a veces te remueven el alma. Y sonreía y toda yo quedaba paralizada, en ese encanto satisfactorio  que salía de sus labios  cuando los apretaba contra los míos.  Me cogía de la mano y me decía  ''Tú no te vayas muy lejos, que la suerte no sonríe dos veces'' sin saber que la suerte la tenía cogida por las ma...

A la chica que me sustituyó: por favor, cuida de él.

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''Estimada reemplazante: Ahora que eres el objeto de su afecto, hay un par de cosas que creo que deberías saber. No te sorprendas de lo rápido que vas a enamorarte de él, y no luches para evitarlo. Él no te hará daño.  No dejes que mi perfil de Facebook te intimide. Tiene muchas fotos conmigo, y aunque me duela admitirlo, esas fotos son parte del pasado. Además, él ya ha borrado la gran mayoría. Puede que él no te hable de mí. De hecho, no le contó a sus amigos sobre el final de nuestra relación. Fue una linda historia de amor (claramente más cargada hacia un lado que hacia el otro), pero que es parte del pasado.  Ahora tú eres su futuro. No nos conocemos, pero estoy segura de que no te caigo bien. Debo confesar que sentí algo de rencor hacia ti cuando supe lo que estaba pasando, pero la verdad es que tenemos algo maravilloso en común que nos une aunque no queramos. No le enviaré mensajes de texto ni pondré “me gusta” en las cosas que comente o publique . ...

Huele a despedida ¿no te parece?

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Ya no escribo. Me he dado cuenta, ya no escribo. Tal vez porque ya no me quedo despierta hasta las tres de la madrugada entre sudor y lágrimas con cenizas de olor a cigarrillo apagado en la última media hora. Quizá, porque el tiempo va jodidamente rápido y me lleva a un callejón sin salida del cual intento desesperadamente mientras me rompo las uñas recién pintadas y sin secar. Esmalte rojo, recuerdo. Que por recordar no sé como salté ni como demonios llegué hasta aquí, pero no tengo dinero así que seguro que tocó hacer autostop. Recuerdo que tenía una libreta y tiempo libre. La peor condena y el mejor trato firmado con la libertad a puño rojo y sello de saliva a modo de ''choca esos cinco''. Poco menos me debes  y aún lo estoy esperando tan impaciente como siempre. Chaqueta gris y corbata negra. El único que destacaba y el primero que terminó igual que el resto. Por el suelo. Demasiado calor para recordar tantas noches escribiendo sobre si te quería un...

Roto.

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La abeja reina se parte y nosotros queridos esclavos derrotados y humillados ante ella y ante nosotros mismos. seguimos expectantes de este teatro de marionetas moribundas por calles vacías por silencios pesados por pecados resueltos y lágrimas caídas de cada lado de a moneda que no deja de girar igual que el resto. Me advirtieron de eso de eso y más cosas de eso y más cosas que sabíamos que pasarían mientras firmábamos un contrato y formábamos filas para morir así  poco a poco lentamente  y sin ningún tipo de queja al respecto. Resultó ser otra vez lo que aquella vez había sido aquella misma luz iluminando aquella misma oscuridad  pero aún más fuerte que yo y que tú y que todo el resto que nos estaba mirando. Y no fue como fue pero ha sido y somos y seremos  siempre esclavo de lo mismo de la misma moneda de un lado y de otro en su debido momento y a su debido tiempo en su debida medida, con el corazón a pie de guerra  o c...

C.S.

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Se paró a lo lejos y me miró con esa cara con esos ojos, diciendo adiós como quién dice ''no te vayas''.

Y resultó que eras tú, otra vez.

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Y llevaba puesta esa sonrisa suya, esa que ha tenido siempre y esa mirada de ojos azules  perdidos tímidos vergonzosos  buscando una salida en algún lugar del suelo huyendo así de momentos incómodos totalmente diferentes a los que  hace no mucho tiempo nos formaron poco a poco entre beso y beso y sonrisa y sonrisa. Verás; siempre te recordaré esperándome en el coche con la puerta abierta en la calle de arriba y con esa mirada azul perdida en mi calle de abajo.              No lo recordaba tan difícil. Y eso que te sonreí sin saber bien quien eras.

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No te voy a volver a abrir la puerta después de que te marcharas, y me dejaras sola con esta botella ya vacía. Me dejaste sin la sensación de poder con todo el peso de mis remordimientos, pero  si con  los  tuyos. Un día llovió tan fuerte que me rompí en pedazos. Y al final te escribí tantas veces  que me quedé sin palabras. El espejo se rompió en miles de trozos y me corté con cada uno de ellos. Sin dolor. No hay dolor. Tampoco ganas de tirarse y caerse de lleno en esas despedidas que a solo a ti se te dan demasiado bien. Que sepas que te gritaría que no te fueras tan fuerte que se me rompería la voz. Al final todos los caminos llegan a Roma, y en Roma me consumiría contigo. Con el tiempo parado por relojes rotos con sueños soñados en cada rincón vacío de mi cama ya desierta de ti. Recuerdo  que volverías y luego  lo olvidé por completo. Me fui. Y ahora estoy aqu...

Con D de dedo.

Me pidió un poema sin saber que él lo era sin saber cómo, ni menos por qué. Le quería explicar entonces pero no, que poema era lo que él hacía de buenos días a tiempo, de buenas noches ya dormidos de “aquí estoy hasta en horas de estudio” Y si me enfado se pone serio y se toca el pelo saca pecho y a mi más de una sonrisa. Un día me dijo: “Tú eres de relaciones serias y yo sólo no quiero volver a enamorarme” y sonreí, como al saltar en los charcos, como cuando si pero no. Luego se para y dice como sólo él sabe que no le hago caso que no le presto atención que no lo escucho aún sabiendo que lo hago de esa manera y forma mía con poca memoria pero con interés, ya sabes. Y tan diferentes que iguales buscamos sin buscar pequeños distintos imposibles. Y me mira y pongo cara de seria y suspira buscando que me ría, mientras finjo que no lo sé, aún sabiéndolo, que no es poco. As...