Vivir bonito.
Hace tiempo que dejé de escribir sobre historias que deberían contarse solas.
O vivirse, más bien,
aunque es algo que estoy intentando aprender.
A vivir, quiero decir,
o mejor dicho, a vivir bien.
A disfrutar de viajes al fin del mundo de ida y vuelta a las 3 de la madrugada en la puerta de aquel bar.
O de las escapadas en pleno salto a cualquier mala decisión tomada, sin tan siquiera pensarlo dos veces.
Y tal vez no sepa vivir bien del todo
y tenga que aprender a disfrutar mejor de las cervezas frías,
de los muñecos de nieve hechos con arena,
o pararme a ver como el cielo va cambiando de color los lunes por la mañana.
Tengo mil sueños que cumplir y ni puta idea de por donde empezar.
Tengo tres noches sin dormir pero historias para rato,
en las que somos felices y no pensamos en que mañana nos iremos de nuevo directos a la rutina.
Tengo un par de risas a las que recurrir cuando las cosas comienzan a complicarse y no sé dónde me puedo esconder.
Y por supuesto, tengo todas y cada una de las ganas que busqué en un día gris para seguir caminando.
No sé cómo he llegado hasta aquí, y no voy a preguntar ahora.
Hay personas que son inspiración,
hay personas que son historias,
que son música,
que son vida.
Y de verdad que no entiendo en qué momento no me pareció buena idea cerrar los ojos y gritar lo que siento.
Pero lo siento, y te lo digo.
que no sé dónde coño estaré mañana, pero quiero estar contigo,
y que vivamos
que vivamos bonito, joder,
que para eso hemos venido.
O vivirse, más bien,
aunque es algo que estoy intentando aprender.
A vivir, quiero decir,
o mejor dicho, a vivir bien.
A disfrutar de viajes al fin del mundo de ida y vuelta a las 3 de la madrugada en la puerta de aquel bar.
O de las escapadas en pleno salto a cualquier mala decisión tomada, sin tan siquiera pensarlo dos veces.
Y tal vez no sepa vivir bien del todo
y tenga que aprender a disfrutar mejor de las cervezas frías,
de los muñecos de nieve hechos con arena,
o pararme a ver como el cielo va cambiando de color los lunes por la mañana.
Tengo mil sueños que cumplir y ni puta idea de por donde empezar.
Tengo tres noches sin dormir pero historias para rato,
en las que somos felices y no pensamos en que mañana nos iremos de nuevo directos a la rutina.
Tengo un par de risas a las que recurrir cuando las cosas comienzan a complicarse y no sé dónde me puedo esconder.
Y por supuesto, tengo todas y cada una de las ganas que busqué en un día gris para seguir caminando.
No sé cómo he llegado hasta aquí, y no voy a preguntar ahora.
Hay personas que son inspiración,
hay personas que son historias,
que son música,
que son vida.
Y de verdad que no entiendo en qué momento no me pareció buena idea cerrar los ojos y gritar lo que siento.
Pero lo siento, y te lo digo.
que no sé dónde coño estaré mañana, pero quiero estar contigo,
y que vivamos
que vivamos bonito, joder,
que para eso hemos venido.

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