Siempre.
Siempre
(y no exagero)
me pregunto que te
diría
si te tuviera en
frente,
aunque sea rápido
y por casualidad.
Siempre,
me pregunto si
seguirás con esa mirada triste,
la cabeza agachada,
pero más con más
ganas que nunca
de quererme bien
y despacio,
que a día de hoy
creo,
que es la mejor
forma de querer a alguien.
Y quién sabe,
tal vez tenga el
valor de contarte cómo es mi vida sin ti,
y decirte que tal
vez no he cambiado tanto,
sólo lo suficiente,
para poder seguir
siendo yo,
solo que
acostumbrada
a no tenerte por
aquí.
Que sigo siendo de
quedarme hasta tarde despierta,
escribiendo sobre
cualquier cosa,
pero pensando solo
en una.
Que sigo pidiendo
deseos en pestañas caídas,
en túneles oscuros,
y a estrellas
fugaces, cerrando muy fuerte los ojos.
Que ya no escucho
aquella canción
porque duele no
cantarla contigo,
porque duele no
escucharte desafinar y reírnos,
porque duele a
secas,
porque duele.
Y sigo siendo de
chocolates calientes
y de días fríos,
de comprar libros al
azar en cualquier librería de segunda mano,
de dejar a las
margaritas sin un sólo pétalo
y de buscar tréboles
de cuatro hojas.
Tal vez tenga
incluso el valor de preguntarte por ti,
por cómo está tu
vida ahora,
si te va bien, y
esperar a que digas que si.
Que sigues con esa
rutina impuesta de superación que me encantaba,
conduciendo más
rápido de lo que deberías,
quedándote siempre
dormido,
y apareciendo por
casualidad con esa sonrisa
cuando menos lo
esperas.
Tal vez,
ingenuamente esperando
que me digas que te
has acordado de mi,
aunque haya sido
rápido y de pasada,
y que has pensado en
nosotros
como lo he hecho yo,
no sé.
Tal vez espero tomar
un café
o tomar tu mano
entre las mías como antes,
una sonrisa de las
de las tuyas,
o un suspiro de los
que solo tú sabes provocar.
EL caso es que
siempre,
(y no te exagero)
me pregunto que te
diría
si te tuviera en
frente.
Y mi mente divaga
entre imposibles
que olvidan que ya
no sé quién eres,
que no te veo,
que ya no hablo
contigo,
y que ya no hablo
de ti.
Siempre me lo
pregunto,
y siempre trato de
no hacerlo.
Lo intento,
de verdad que lo
intento.
Pero me lo pregunto.
Tal vez por
curiosidad,
tal vez por que te
quiero,
tal vez porque te
quise,
o tal vez,
solo tal vez
porque te quiero
dejar de querer.

Comentarios
Publicar un comentario