No sé como lo hago, pero siempre termino hablando de ti.
Escribo poesía porque pensaba que no podías ser más hermoso
hasta que te vi en palabras.
Porque tengo varios miedos que sacar a pasear
de vez en cuando,
para que así no me coman por dentro
para que así,
destrocen todo lo que encuentren fuera.
Porque una parte de mi murió hace tiempo
y otra
nace llorando cada mañana al despertarme
y no encontrarte a mi lado.
Porque me da miedo decir x cosas si no es entre versos.
O x versos si no es por la pérdidas de cosas.
Tú ya me entiendes.
Porque tanta felicidad
o dolor
tiene que reflejarse de algún modo,
porque tengo que decir algo
de alguna forma
porque de alguna forma
debo lograr algo.
Porque es bello eso,
de caerse dos veces en la misma piedra.
Quien diga lo contrario miente,
quien diga lo contrario
sabe
pero que muy bien de lo que hablo.
Porque es la única forma de ver hermosos hasta los defectos,
miedos
monstruos
incluso, los de debajo de mi cama,
incluso
los de arriba,
los que duermen conmigo y me dan las buenas noches antes de irme a dormir.
Porque me perdono a mi misma mis errores,
y me recuerdo que he hecho mil cosas mal
pero también mil cosas bien
y valgo más por las sonrisas que saqué
que por el daño cometido,
porque del daño se aprende,
se cambia
no se repite,
pero discúlpame por las sonrisas,
porque esas siempre las volveré a sacar.
Porque alguien tiene que hablar de los días de lluvia
de las uñas pintadas de rojo
del sexo en un coche,
o de hacer el amor.
Porque necesito leer algo
a las tres de la madrugada en todas mis noches,
en todas tus noches
en todos nuestros reencuentros
por si te vuelvo a perder.
También puede que sea
porque cuando me leo me encuentro
y entiendo
aquello que había pasado por alto,
ya sabes,
la poesía viene bien para los metros 57 como yo.
Escribo poesía para hablar de amaneceres,
de pérdida y dolor,
y secarle su lado bueno para no destruirme,
para poder imaginar reencuentros y no naufragios
para pagar la pena de prisión
por todos los precipicios que quedaron entre rejas.
Para que sepas de que hablo
y ni si quiera tengas idea de ello.
Porque soy un corazón roto
y eso tiene su parte de belleza.
Porque no me lees,
o porque si lo haces.
Por un mago sin magia,
una niña sin globo,
un cuento sin páginas
un final sin felicidad
o un monstruo sin cama
bajo la cual esconderse esta noche
para poder soñar contigo.
Ahora que lo pienso,
no sé por lo que escribo.
Sólo sé que lo hago y luego le doy al botón de publicar,
sin entender,
sin entenderme
para que me entiendan,
o tal vez
para todo lo contrario.
hasta que te vi en palabras.
Porque tengo varios miedos que sacar a pasear
de vez en cuando,
para que así no me coman por dentro
para que así,
destrocen todo lo que encuentren fuera.
Porque una parte de mi murió hace tiempo
y otra
nace llorando cada mañana al despertarme
y no encontrarte a mi lado.
Porque me da miedo decir x cosas si no es entre versos.
O x versos si no es por la pérdidas de cosas.
Tú ya me entiendes.
Porque tanta felicidad
o dolor
tiene que reflejarse de algún modo,
porque tengo que decir algo
de alguna forma
porque de alguna forma
debo lograr algo.
Porque es bello eso,
de caerse dos veces en la misma piedra.
Quien diga lo contrario miente,
quien diga lo contrario
sabe
pero que muy bien de lo que hablo.
Porque es la única forma de ver hermosos hasta los defectos,
miedos
monstruos
incluso, los de debajo de mi cama,
incluso
los de arriba,
los que duermen conmigo y me dan las buenas noches antes de irme a dormir.
Porque me perdono a mi misma mis errores,
y me recuerdo que he hecho mil cosas mal
pero también mil cosas bien
y valgo más por las sonrisas que saqué
que por el daño cometido,
porque del daño se aprende,
se cambia
no se repite,
pero discúlpame por las sonrisas,
porque esas siempre las volveré a sacar.
Porque alguien tiene que hablar de los días de lluvia
de las uñas pintadas de rojo
del sexo en un coche,
o de hacer el amor.
Porque necesito leer algo
a las tres de la madrugada en todas mis noches,
en todas tus noches
en todos nuestros reencuentros
por si te vuelvo a perder.
También puede que sea
porque cuando me leo me encuentro
y entiendo
aquello que había pasado por alto,
ya sabes,
la poesía viene bien para los metros 57 como yo.
Escribo poesía para hablar de amaneceres,
de pérdida y dolor,
y secarle su lado bueno para no destruirme,
para poder imaginar reencuentros y no naufragios
para pagar la pena de prisión
por todos los precipicios que quedaron entre rejas.
Para que sepas de que hablo
y ni si quiera tengas idea de ello.
Porque soy un corazón roto
y eso tiene su parte de belleza.
Porque no me lees,
o porque si lo haces.
Por un mago sin magia,
una niña sin globo,
un cuento sin páginas
un final sin felicidad
o un monstruo sin cama
bajo la cual esconderse esta noche
para poder soñar contigo.
Ahora que lo pienso,
no sé por lo que escribo.
Sólo sé que lo hago y luego le doy al botón de publicar,
sin entender,
sin entenderme
para que me entiendan,
o tal vez
para todo lo contrario.

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