Que hermoso eres cuando llueve.
Decidí escribirte en esta noche rota,
para reconstruir
aquel pedacito de sonidos que formaban tu respiración
entrecortada.
Ente melodías de verano
que nos acompañan hasta la última copa
en casa,
más cerca del éxtasis final.
Caí en la primera mirada
en la primera farola de la avenida
aún no me he vuelto a levantar
y te digo
que se te ve muy bien desde aquí.
Esperé durante dos segundos para que llegaras.
Ahí estabas tú;
buscándome.
Ahí estaba yo;
dejándome encontrar.
Me han leído mis derechos
y me perteneces esta resaca también.
Llámame loca,
pero que bien te describe
toda ella.
Mi locura
digo.
Que bien se portó el destino
y que poco me engaña tu perfume.
Conozco tu olor mejor que nadie,
el tuyo,
ese que no venden en ningún frasco
pero que ojalá.
Tal vez sonrío
por eso de que sabía
que no quedaba mucho más,
ni muchos menos
de lo otro.
Sabía también,
que no llegaría entre charcos secos,
de todo lo que se hundió entre nosotros
y hoy
se recompone a pedazos.
Quizá
pueda buscar en toda esta mañana
si aún queda algo de aquellos nervios.
Seguro
que nos reconstruimos otra vez
para luego volver a estallar.
En pedazos.
O no.
para reconstruir
aquel pedacito de sonidos que formaban tu respiración
entrecortada.
Ente melodías de verano
que nos acompañan hasta la última copa
en casa,
más cerca del éxtasis final.
Caí en la primera mirada
en la primera farola de la avenida
aún no me he vuelto a levantar
y te digo
que se te ve muy bien desde aquí.
Esperé durante dos segundos para que llegaras.
Ahí estabas tú;
buscándome.
Ahí estaba yo;
dejándome encontrar.
Me han leído mis derechos
y me perteneces esta resaca también.
Llámame loca,
pero que bien te describe
toda ella.
Mi locura
digo.
Que bien se portó el destino
y que poco me engaña tu perfume.
Conozco tu olor mejor que nadie,
el tuyo,
ese que no venden en ningún frasco
pero que ojalá.
Tal vez sonrío
por eso de que sabía
que no quedaba mucho más,
ni muchos menos
de lo otro.
Sabía también,
que no llegaría entre charcos secos,
de todo lo que se hundió entre nosotros
y hoy
se recompone a pedazos.
Quizá
pueda buscar en toda esta mañana
si aún queda algo de aquellos nervios.
Seguro
que nos reconstruimos otra vez
para luego volver a estallar.
En pedazos.
O no.

Comentarios
Publicar un comentario