Dos segundos, (solo) dos.
Siéntate en cualquier lugar,
con tiempo, y algo de espacio,
y pregúntate cuantas veces pienso en ti.
Es probable,
que ni tú, ni yo, ni mi mente,
tengamos la respuesta a esa pregunta,
que poco te importará a ti, pero a mi,
me importa al menos más que solo un poco.
No sé cual sería la cantidad exacta,
el número justo,
pero si te puedo decir con total seguridad,
que es más de lo que yo misma sé.
Y mira que yo sé mucho,
aunque un poco menos desde que te conozco,
porque la gran incógnita de mi vida llego cuando apareciste tú.
Tampoco me preguntes el por qué de eso,
pues cuando se trata sobre ti me pierdo,
como cual niña asustada que se asusta y corre rápido,
pero no mucho porque es pequeña y se cansa al correr.
Yo me canso al correr,
o al pensar, mejor dicho.
Siempre dije que no soy de las que luchan,
porque siempre he tenido miedo de perder una batallas.
Tú dices que eres de los que no se enamoran,
porque no sabes bien como hacerlo,
porque sin saber como, lo harías mal,
harías daño,
y antes de jugar, prefieres retirarte del juego.
Vamos bien.
Tú retirándote tanto, y yo dejando de intentar.
En realidad es lo más fácil, lo más sencillo y lo menos complicado.
Que para complicaciones no está la vida,
que no hay tiempo, y que el poco que hay pasa rápido,
así como un pestañeo, un suspiro, una calada, o una mirada de dos segundos y medio.
Pero así mismo como pasa, rápido,
como hay que vivirla, al máximo,
así es como hay que aprovechar los pequeños placeres.
Y tú te has convertido en mi pequeño placer número uno,
aunque no tan pequeño, ya sabes.
Que el poco a poco nos lleva a lo mucho,
y así hemos llegado al demasiado, e incluso a un poco más que eso.
Ahora, solo queda ver cual de los dos sabe jugar mejor,
y está claro que yo no soy,
que he perdido, y no solo una vez, si no unas cuantas más.
Y estoy apunto de comenzar una guerra,
de luchar como una valiente que ha olvidado lo cobarde que es.
Puede que lo olvide y haga algo,
o puede, que te olvide a ti antes, y no haga nada.
Sea como sea, la moneda esta echada.
con tiempo, y algo de espacio,
y pregúntate cuantas veces pienso en ti.
Es probable,
que ni tú, ni yo, ni mi mente,
tengamos la respuesta a esa pregunta,
que poco te importará a ti, pero a mi,
me importa al menos más que solo un poco.
No sé cual sería la cantidad exacta,
el número justo,
pero si te puedo decir con total seguridad,
que es más de lo que yo misma sé.
Y mira que yo sé mucho,
aunque un poco menos desde que te conozco,
porque la gran incógnita de mi vida llego cuando apareciste tú.
Tampoco me preguntes el por qué de eso,
pues cuando se trata sobre ti me pierdo,
como cual niña asustada que se asusta y corre rápido,
pero no mucho porque es pequeña y se cansa al correr.
Yo me canso al correr,
o al pensar, mejor dicho.
Siempre dije que no soy de las que luchan,
porque siempre he tenido miedo de perder una batallas.
Tú dices que eres de los que no se enamoran,
porque no sabes bien como hacerlo,
porque sin saber como, lo harías mal,
harías daño,
y antes de jugar, prefieres retirarte del juego.
Vamos bien.
Tú retirándote tanto, y yo dejando de intentar.
En realidad es lo más fácil, lo más sencillo y lo menos complicado.
Que para complicaciones no está la vida,
que no hay tiempo, y que el poco que hay pasa rápido,
así como un pestañeo, un suspiro, una calada, o una mirada de dos segundos y medio.
Pero así mismo como pasa, rápido,
como hay que vivirla, al máximo,
así es como hay que aprovechar los pequeños placeres.
Y tú te has convertido en mi pequeño placer número uno,
aunque no tan pequeño, ya sabes.
Que el poco a poco nos lleva a lo mucho,
y así hemos llegado al demasiado, e incluso a un poco más que eso.
Ahora, solo queda ver cual de los dos sabe jugar mejor,
y está claro que yo no soy,
que he perdido, y no solo una vez, si no unas cuantas más.
Y estoy apunto de comenzar una guerra,
de luchar como una valiente que ha olvidado lo cobarde que es.
Puede que lo olvide y haga algo,
o puede, que te olvide a ti antes, y no haga nada.
Sea como sea, la moneda esta echada.
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario