Creemos la guerra, pero a besos.
No se cuentan las penas en el campo de batalla,
por eso supongo que perdí la guerra,
por querer más de lo debido al enemigo,
por confiarle la estrategia de mi lucha,
e incluso,
mis más ocultos puntos débiles.
Después ya era tarde para retractarme,
pues ya sabías, que mi talón de aquíles comenzaba en tu mirada caramelo,
y moría en tu sonrisa picarona.
Puede,
que de todas formas no ganara la guerra,
si tiraba la toalla al ver tu pecho,
y eran incontrolables las ganas de acariciar tu espalda.
Puede,
que perdiera incluso antes de comenzar la guerra,
entre las sábanas de mi cama,
donde la ropa solamente estorba nuestros movimientos.
Así que entenderás,
que me declare rendida ante el enemigo,
si este tiene tu rostro, tu cuerpo, tu voz, y mis orgasmos.
Que puedo luchar contra mil soldados, generales, y ejércitos de mar, aire y tierra,
pero jamás contra tus besos.
Que puedo sobrevivir, sin comer, beber o respirar,
pero no sin tu sonrisa.
Pero sobre todo,
sé que puedo vivir en este mundo,
rodeada de mentiras, dolor y sufrimiento,
pero jamás sin tu mirada.
Podré yo sola contra monstruos, mazmorras, ogros y piratas,
pero jamás contra ti.
Así que supongo que entenderás entonces
que pierda cada batalla contigo, y cada lucha contra ti,
que pierda la propia guerra que me he impuesto,
y es que en mi guerra contra ti,
lo único queme mata perder,
es la oportunidad de estar contigo.
por eso supongo que perdí la guerra,
por querer más de lo debido al enemigo,
por confiarle la estrategia de mi lucha,
e incluso,
mis más ocultos puntos débiles.
Después ya era tarde para retractarme,
pues ya sabías, que mi talón de aquíles comenzaba en tu mirada caramelo,
y moría en tu sonrisa picarona.
Puede,
que de todas formas no ganara la guerra,
si tiraba la toalla al ver tu pecho,
y eran incontrolables las ganas de acariciar tu espalda.
Puede,
que perdiera incluso antes de comenzar la guerra,
entre las sábanas de mi cama,
donde la ropa solamente estorba nuestros movimientos.
Así que entenderás,
que me declare rendida ante el enemigo,
si este tiene tu rostro, tu cuerpo, tu voz, y mis orgasmos.
Que puedo luchar contra mil soldados, generales, y ejércitos de mar, aire y tierra,
pero jamás contra tus besos.
Que puedo sobrevivir, sin comer, beber o respirar,
pero no sin tu sonrisa.
Pero sobre todo,
sé que puedo vivir en este mundo,
rodeada de mentiras, dolor y sufrimiento,
pero jamás sin tu mirada.
Podré yo sola contra monstruos, mazmorras, ogros y piratas,
pero jamás contra ti.
Así que supongo que entenderás entonces
que pierda cada batalla contigo, y cada lucha contra ti,
que pierda la propia guerra que me he impuesto,
y es que en mi guerra contra ti,
lo único queme mata perder,
es la oportunidad de estar contigo.
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