Dear summer.
En todo esto ya ha llegado la primavera y las tardes frías han quedado sustituidas por los rayos del sol que hacen que todo esté un poco más cálido.
Llega el tiempo de pantalones cortos, all stars sin calcetines y camisas de manga corta. Limonada fía y helados de fresa y nata a más no poder. Aunque la verdad es que me da un poco de pena decirle que no a las grandes sudaderas y al chocolate calentito que me acompañaba en los días de lluvia, manta y películas. Es una perfección a la que echaré de menos hasta el invierno que vine.
Nada de nieve, ni de bufandas más grandes que yo, que ahora solo quiero sentarme a contar los días que faltan hasta que el verano llegue otro año más a nuestras vidas.
Piénsalo.
Bienvenidos a los moños altos que nos impiden que el pelo nos de calor, a todos los chicos de los que disfrutaremos en la piscina, y de cada baño en un agua que al principio está demasiado fría pero que luego es imposible querer salir de ella.
Cada minuto que pasa queda menos para disfrutar de verdad de la mejor época del año, llega el momento de olvidar todo eso que hemos ido aprendiendo durante el curso, pues solo es válido disfrutar.
Dios, verano ven ya, ¿que te cuesta llegar un poco antes?. Por eso supongo que dirán que lo bueno se hace esperar, mientras yo solo sueño cada día con despertarme y que sea 22 de junio.
De sueños precisamente se compone esto, de que la eternidad se apodere de nosotros, quedarnos anclados en ese momento siendo las personas más felices del mundo. Sentir la arena jugueteando entre los dedos, escuchar el mar a tres pasos de ti, y ver como el sol te calienta dándole un toque de perfección al momento.
Ahora te debes de estar muriendo de ganas de que llegue ya eh, pero recuerda que ya estamos en primavera, ya queda muy poco y cada vez menos.
Realmente siento como si cada año tardara más en llegar, pero dios, aún así no lo cambiaría por nada, podría incluso decir que a pesar de lo poco que me guste esperar que llegue cuando quiera, que le espero para disfrutar de su intensidad, y que si tiene que tardar que tarde, pues aunque sea imposible yo solo deseo que cuando llegue, no se vaya. Ya sé que los imposibles si existen, pero oye, que no terminen jamás las ganas de soñar por soñar y el pedir por pedir.
Llega el tiempo de pantalones cortos, all stars sin calcetines y camisas de manga corta. Limonada fía y helados de fresa y nata a más no poder. Aunque la verdad es que me da un poco de pena decirle que no a las grandes sudaderas y al chocolate calentito que me acompañaba en los días de lluvia, manta y películas. Es una perfección a la que echaré de menos hasta el invierno que vine.
Nada de nieve, ni de bufandas más grandes que yo, que ahora solo quiero sentarme a contar los días que faltan hasta que el verano llegue otro año más a nuestras vidas.
Piénsalo.
Bienvenidos a los moños altos que nos impiden que el pelo nos de calor, a todos los chicos de los que disfrutaremos en la piscina, y de cada baño en un agua que al principio está demasiado fría pero que luego es imposible querer salir de ella.
Cada minuto que pasa queda menos para disfrutar de verdad de la mejor época del año, llega el momento de olvidar todo eso que hemos ido aprendiendo durante el curso, pues solo es válido disfrutar.
Dios, verano ven ya, ¿que te cuesta llegar un poco antes?. Por eso supongo que dirán que lo bueno se hace esperar, mientras yo solo sueño cada día con despertarme y que sea 22 de junio.
De sueños precisamente se compone esto, de que la eternidad se apodere de nosotros, quedarnos anclados en ese momento siendo las personas más felices del mundo. Sentir la arena jugueteando entre los dedos, escuchar el mar a tres pasos de ti, y ver como el sol te calienta dándole un toque de perfección al momento.
Ahora te debes de estar muriendo de ganas de que llegue ya eh, pero recuerda que ya estamos en primavera, ya queda muy poco y cada vez menos.
Realmente siento como si cada año tardara más en llegar, pero dios, aún así no lo cambiaría por nada, podría incluso decir que a pesar de lo poco que me guste esperar que llegue cuando quiera, que le espero para disfrutar de su intensidad, y que si tiene que tardar que tarde, pues aunque sea imposible yo solo deseo que cuando llegue, no se vaya. Ya sé que los imposibles si existen, pero oye, que no terminen jamás las ganas de soñar por soñar y el pedir por pedir.

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