Maneras.
Y jugamos a un juego en el que el ganador pierde todo, donde al perder se gana con una simple sonrisa, donde los sueños servían cuando soñábamos juntos.
Que puede que mire a otro lado y sonría, pero a eso no se le llama indiferencia, sino disimulo. Tal vez orgullo, dolor, o incluso cobardía, mejor llámalo estupidez y terminamos antes.
Recuerda que nos llenamos de promesas rotas, después de pensar que las promesas están para cumplirlas, cuando dijimos que era diferente a lo otro, y resultó luego que ahora somos igual que el resto.
Ironía.
Dejar lo que nunca se dejaría, tal vez, dejar aquello que no se quiere dejar.
Seguimos a través del fuego sin quemarnos, o nos quemamos y nos gusta ese dolor tan intenso. El color de las llamas es realmente increíble, y quemarnos juntos es algo a lo que aún ahora no cambiaría por nada.
La lista de sueños cada vez es más extensa y yo cada vez tengo menos tiempo para las tonterías, pero entre tonterías crecemos cada vez que estamos a punto de morir. Entre suspiros, no veas, lo que hay que dejar de ver. Yo te miro, aunque no sepas que no te paro de ver.
Así que sigamos con la partida, de ver cual de los dos resiste más dolor, yo me estoy acostumbrando al mío así que te digo que te me va a costar poco ganar.
Luego, échame una sonrisa, y tal vez ganes todo, como siempre, una vez más. Ya luego miramos si quieres continuar la partida, si eres tan bueno como yo, si yo soy tan buena como tú, o si esto es cuestión de hacerlo juntos, como siempre, como debe de ser.
Que puede que mire a otro lado y sonría, pero a eso no se le llama indiferencia, sino disimulo. Tal vez orgullo, dolor, o incluso cobardía, mejor llámalo estupidez y terminamos antes.
Recuerda que nos llenamos de promesas rotas, después de pensar que las promesas están para cumplirlas, cuando dijimos que era diferente a lo otro, y resultó luego que ahora somos igual que el resto.
Ironía.
Dejar lo que nunca se dejaría, tal vez, dejar aquello que no se quiere dejar.
Seguimos a través del fuego sin quemarnos, o nos quemamos y nos gusta ese dolor tan intenso. El color de las llamas es realmente increíble, y quemarnos juntos es algo a lo que aún ahora no cambiaría por nada.
La lista de sueños cada vez es más extensa y yo cada vez tengo menos tiempo para las tonterías, pero entre tonterías crecemos cada vez que estamos a punto de morir. Entre suspiros, no veas, lo que hay que dejar de ver. Yo te miro, aunque no sepas que no te paro de ver.
Así que sigamos con la partida, de ver cual de los dos resiste más dolor, yo me estoy acostumbrando al mío así que te digo que te me va a costar poco ganar.
Luego, échame una sonrisa, y tal vez ganes todo, como siempre, una vez más. Ya luego miramos si quieres continuar la partida, si eres tan bueno como yo, si yo soy tan buena como tú, o si esto es cuestión de hacerlo juntos, como siempre, como debe de ser.

Comentarios
Publicar un comentario