Capaz.
Entre las noches aún queda un poco de día.
Me refiero a ese preciso momento en el que dejamos lamente flotar entre lo que tenemos y lo que queremos tener. Entre bandas sonoras a todo volumen y el calor de una colcha que hace sudar mientras imagino como estás a mi lado y haces que sude aún más todavía.
No son caricias si no vienen de tus manos, ni besos si no son tus labios quien me los da. Pues puede que el cielo esté cerca y tenga las puertas abiertas para nosotros, pero como no, el infierno nos queda más cerca aún... No sabes lo divertido que puede llegar a ser forzar cerraduras.
Un movimiento creado por un movimiento anterior haciendo que la cadena llegue a infinito parando de golpes entre tus labios. Según Aristóteles, esto estaba en manos de Dios. Yo lo atribuyo a tu existencia. Puta filosofía que logra que entienda y deje de entender cualquier tesoro que pueda haber en cada parte de tu cuerpo.
Que me parece bien eso de mandarlo todo a la mierda y comenzar a disfrutar de la hermosa autodestrucción. Con el reto de resistir, o de caer y volver a levantarnos entre susurros, suspiros y jadeos, que hacen que queramos volver eterno lo permanente, jodiendo así cualquier plan. Pues me comería cualquier rincón de tu cuerpo como el mejor manjar que ha existido nunca. Indiscutiblemente, cada escalofrío será culpa de tus manos y cada ataque de calor el resultado de tus besos, luego ya veremos si convertimos los minutos en putas horas enteras o logramos aunque sea parar las agujas del reloj que tiene la mala costumbre de estropearlo todo.
Dime que toda esta escena querías reproducirla conmigo, como en la mejor película, donde los actores se olvidan de como actuar y se comen hasta el guión.
Dime que es lo que quiero, y te diré que hoy, lo único que quiero, es desayunar tu cuerpo.
Me refiero a ese preciso momento en el que dejamos lamente flotar entre lo que tenemos y lo que queremos tener. Entre bandas sonoras a todo volumen y el calor de una colcha que hace sudar mientras imagino como estás a mi lado y haces que sude aún más todavía.
No son caricias si no vienen de tus manos, ni besos si no son tus labios quien me los da. Pues puede que el cielo esté cerca y tenga las puertas abiertas para nosotros, pero como no, el infierno nos queda más cerca aún... No sabes lo divertido que puede llegar a ser forzar cerraduras.
Un movimiento creado por un movimiento anterior haciendo que la cadena llegue a infinito parando de golpes entre tus labios. Según Aristóteles, esto estaba en manos de Dios. Yo lo atribuyo a tu existencia. Puta filosofía que logra que entienda y deje de entender cualquier tesoro que pueda haber en cada parte de tu cuerpo.
Que me parece bien eso de mandarlo todo a la mierda y comenzar a disfrutar de la hermosa autodestrucción. Con el reto de resistir, o de caer y volver a levantarnos entre susurros, suspiros y jadeos, que hacen que queramos volver eterno lo permanente, jodiendo así cualquier plan. Pues me comería cualquier rincón de tu cuerpo como el mejor manjar que ha existido nunca. Indiscutiblemente, cada escalofrío será culpa de tus manos y cada ataque de calor el resultado de tus besos, luego ya veremos si convertimos los minutos en putas horas enteras o logramos aunque sea parar las agujas del reloj que tiene la mala costumbre de estropearlo todo.
Dime que toda esta escena querías reproducirla conmigo, como en la mejor película, donde los actores se olvidan de como actuar y se comen hasta el guión.
Dime que es lo que quiero, y te diré que hoy, lo único que quiero, es desayunar tu cuerpo.

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