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Hoy te necesito en mi cama, mis sabanas gritan tu nombre, dejaste tu olor esta mañana, y ahora tan solo quedan las ganas de sentir tu roce. A tu lado la noche sería más larga, también sería más corta a la vez, imagina tu cara justo en frente a mi cara, imagina mi piel rozando tu piel. Tan cerca unidos en una persona, sintiendo el maravilloso pecado de caer, me gusta caer si caigo contigo, me gusta caer mientras siento como empiezo a arder. Un recuerdo por ambos que nadie más entiende, una sensación que queda entre nosotros dos, después de varias noches mirando las estrellas, llega por fin el momento de la acción. Una canción, una emoción, el más puro sentimiento, sentir tu olor en el mío, ahogarnos los dos en un mismo momento. Y las paredes de mi cuarto serán las únicas testigos, serás las complices de cada caricia, complices de cada suspiro. Y serás el causante de cada uno de mis latidos, para después dejarme llevar cuando tus labios rocen los míos, respiro hondo y suspiro, cerrar los ojos teniéndote conmigo. Esos momentos tan esperados, que al llegar es como un sueño, el recuerdo más ansiado, cuando todo comienza con un beso. Termina con nuestras manos entrelazadas y con caricias, y entre nosotros el secreto y una simple sonrisa. Pues es el comienzo de la historia, el principio de un nuevo cuento, en mi cama o en la tuya, da igual el lugar del encuentro. Perfecto, simplemente perfecto porque es al lado tuyo, dejar todo sonido y convertirlo en murmullo. Por favor dame tu mano, la apretaré con todas mis fuerzas, no dejaremos escapar las ganas, no dejaremos la puerta abierta. Quédate a mi lado, y no tengas ganas de irte, yo tengo ganas de que te quedes, y simplemente decirte, que cualquier momento contigo es perfecto por ser tu y yo, que cualquier momento contigo es perfecto, si lo construimos los dos.

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