Noche de luna llena.
Es tan complicado mirar atrás.
Pero siento que si no me paro de vez en cuando para recordar que fue cierto no puedo continuar.
Siento como me hago daño a mi misma, reteniendo dentro de mi todo aquello que debería sacar para poder seguir con mi camino.
Caminando, paso a paso, un pies tras otro. No parece algo muy complicado, pero es como caminar descalza sobre vidrios rotos, el dolor es insoportable, y la presión sobre mis hombros cada vez es más pesada.
Se supone que era cuestión de tiempo. Llegué a creerle a las agujas del reloj, y muy tarde me vine a dar cuenta de la gran mentira que me estaban contando. Pues pasan para todo el mundo, siguen a la par con el tiempo real mientras yo estoy fuera de todo, a un lado, observando como el tiempo pasa, todo continua y yo no puedo caminar. Las ventanas están abiertas, y fuera de ellas solo hay muros enormes que impiden ver cualquier tipo de movimiento al alrededor. ''Estaré yo sola'', me paro a pensar, pues no hay nadie a mi alrededor. Sueños rotos, almas solitarias y corazones que han dejado de latir. Con la mirada ausente en una pared que no muestra nada, pasan los días, sigue pasando el tiempo y las cosas a penas cambian.
Queda sólo música que a veces ayuda y otras veces por el contrarío solo hace que todo sea peor. Saca sentimientos que no deberían salir, y lágrimas que ya no conseguirán nada.
Llega un momento en el que queda esa hermosa poesía que hace estremecer.
Y siempre quedarán los recuerdos que hagan sonreír, los que hagan llorar, y los que no creen ningún sentimiento en especial. No es tan terrible recordar de vez en cuando, mirar atrás supongo, después de todo, ¿fue real lo que vivimos?, ¿lo recuerdas tú también?. Va un poco más allá de todo eso. Va más allá de las agujas del reloj. Paremoslas pues, detengamos el tiempo durante un segundo para volver a aquellos días de felicidad incondicional. Quedémonos allí durante un tiempo y hagamos que dure un poco más de lo que duró. No es posible ¿verdad?. No podemos romper relojes para parar el tiempo.
Pues dormiré un poco más, soñaré contigo esta noche de luna llena, y mañana, seguiré avanzando de la mano de los días, soñando que estoy contigo por la noche, y alimentándome de recuerdos esas tardes desconsoladas en las que noto tu ausencia entre cuatro paredes cada vez más pequeñas. En eso se ha convertido los días sin ti. Todo es un poco más triste de lo que debería, y se ha quedado todo en esperas a la noche, para poder volver a soñar con lo perfecto, con lo que fue.
Y en eso se han convertido las noches, para eso están ahora las noches de luna llena. Para esperar. Para esperarte, y descubrir que por mucho que duela, el dolor siempre significará, que en su momento, lo que un día tuvimos, fue real.
Pero siento que si no me paro de vez en cuando para recordar que fue cierto no puedo continuar.
Siento como me hago daño a mi misma, reteniendo dentro de mi todo aquello que debería sacar para poder seguir con mi camino.
Caminando, paso a paso, un pies tras otro. No parece algo muy complicado, pero es como caminar descalza sobre vidrios rotos, el dolor es insoportable, y la presión sobre mis hombros cada vez es más pesada.
Se supone que era cuestión de tiempo. Llegué a creerle a las agujas del reloj, y muy tarde me vine a dar cuenta de la gran mentira que me estaban contando. Pues pasan para todo el mundo, siguen a la par con el tiempo real mientras yo estoy fuera de todo, a un lado, observando como el tiempo pasa, todo continua y yo no puedo caminar. Las ventanas están abiertas, y fuera de ellas solo hay muros enormes que impiden ver cualquier tipo de movimiento al alrededor. ''Estaré yo sola'', me paro a pensar, pues no hay nadie a mi alrededor. Sueños rotos, almas solitarias y corazones que han dejado de latir. Con la mirada ausente en una pared que no muestra nada, pasan los días, sigue pasando el tiempo y las cosas a penas cambian.
Queda sólo música que a veces ayuda y otras veces por el contrarío solo hace que todo sea peor. Saca sentimientos que no deberían salir, y lágrimas que ya no conseguirán nada.
Llega un momento en el que queda esa hermosa poesía que hace estremecer.
Y siempre quedarán los recuerdos que hagan sonreír, los que hagan llorar, y los que no creen ningún sentimiento en especial. No es tan terrible recordar de vez en cuando, mirar atrás supongo, después de todo, ¿fue real lo que vivimos?, ¿lo recuerdas tú también?. Va un poco más allá de todo eso. Va más allá de las agujas del reloj. Paremoslas pues, detengamos el tiempo durante un segundo para volver a aquellos días de felicidad incondicional. Quedémonos allí durante un tiempo y hagamos que dure un poco más de lo que duró. No es posible ¿verdad?. No podemos romper relojes para parar el tiempo.
Pues dormiré un poco más, soñaré contigo esta noche de luna llena, y mañana, seguiré avanzando de la mano de los días, soñando que estoy contigo por la noche, y alimentándome de recuerdos esas tardes desconsoladas en las que noto tu ausencia entre cuatro paredes cada vez más pequeñas. En eso se ha convertido los días sin ti. Todo es un poco más triste de lo que debería, y se ha quedado todo en esperas a la noche, para poder volver a soñar con lo perfecto, con lo que fue.
Y en eso se han convertido las noches, para eso están ahora las noches de luna llena. Para esperar. Para esperarte, y descubrir que por mucho que duela, el dolor siempre significará, que en su momento, lo que un día tuvimos, fue real.

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