Pensamientos ajenos.
Y es así como dejaría todo por estar a tu lado.
Ya no importa el pasado conocido, lo importante es el futuro por conocer.
Cierro los ojos y me veo a mi misma sentada en la cama, con una caja al lado, una foto en mi mano, y lágrimas que no paran de caer.
No quisiera volver a pasar por eso, pues hay veces que el dolor alcanza el último riconcito de oculto del corazón y se apodera de el cual huésped no bienvenido. No puedo evitar observarme en el espejo. Mis ojos, un poco más húmedos de lo habitual por causa de las lágrimas que lo habitaron hasta hace bastante poco tiempo. Unas mejillas coloradas, y unos labios tan rojos que se podría decir que aún le quedan restos de un pintalabios que los hacían más voluminosos aún.
''¿Qué pensaras al mirarme?'', me preguntaba a mi misma sin quitar los ojos del reflejo que tenía justo delante de mi.
Sonrío. Te he imaginado contestándome que piensas que soy hermosa.
Mi sonrisa se hace más grande solo al imaginar tu rostro. Jamás he visto rostro más hermoso que el tuyo.
Me paso la mano por el pelo, un poco más despeinado de lo normal, y me invade la tristeza al saber que esas palabras no saldrán de ti.
Yo y mis pensamientos surrealistas que me hacen creer en lo imposible.
Te imagino, a mi lado, haciéndome completamente feliz.
Valdría la pena intentar, pero me da miedo perder.
Como me gustaría tenerte conmigo ahora.
Me alejo del espejo, no soporto seguirme mirando. Me da rabia ser así, y saber que por eso no podré conseguiré tenerte.
Mientras me alejo pienso en ti una vez más, como tantos segundos más del día. Tantos más.
Me veo con fuerzas para decirte lo que pienso de ti, lo que me gustaría comenzar a tu lado, pues tú me haces sentir especial, diferente.
Una vez más me aparto esos pensamientos de mi cabeza, y admito que no ser´`e capaz de hacerlo. O por lo menos no conseguiré nada si lo hago.
Me aparto otro mechón del pelo de la cara, y mientras siento la brisa en mi cara sonrío, porque aunque sea solamente en mi mente, me siento bien cuando estoy a tu lado.
Ya no importa el pasado conocido, lo importante es el futuro por conocer.
Cierro los ojos y me veo a mi misma sentada en la cama, con una caja al lado, una foto en mi mano, y lágrimas que no paran de caer.
No quisiera volver a pasar por eso, pues hay veces que el dolor alcanza el último riconcito de oculto del corazón y se apodera de el cual huésped no bienvenido. No puedo evitar observarme en el espejo. Mis ojos, un poco más húmedos de lo habitual por causa de las lágrimas que lo habitaron hasta hace bastante poco tiempo. Unas mejillas coloradas, y unos labios tan rojos que se podría decir que aún le quedan restos de un pintalabios que los hacían más voluminosos aún.
''¿Qué pensaras al mirarme?'', me preguntaba a mi misma sin quitar los ojos del reflejo que tenía justo delante de mi.
Sonrío. Te he imaginado contestándome que piensas que soy hermosa.
Mi sonrisa se hace más grande solo al imaginar tu rostro. Jamás he visto rostro más hermoso que el tuyo.
Me paso la mano por el pelo, un poco más despeinado de lo normal, y me invade la tristeza al saber que esas palabras no saldrán de ti.
Yo y mis pensamientos surrealistas que me hacen creer en lo imposible.
Te imagino, a mi lado, haciéndome completamente feliz.
Valdría la pena intentar, pero me da miedo perder.
Como me gustaría tenerte conmigo ahora.
Me alejo del espejo, no soporto seguirme mirando. Me da rabia ser así, y saber que por eso no podré conseguiré tenerte.
Mientras me alejo pienso en ti una vez más, como tantos segundos más del día. Tantos más.
Me veo con fuerzas para decirte lo que pienso de ti, lo que me gustaría comenzar a tu lado, pues tú me haces sentir especial, diferente.
Una vez más me aparto esos pensamientos de mi cabeza, y admito que no ser´`e capaz de hacerlo. O por lo menos no conseguiré nada si lo hago.
Me aparto otro mechón del pelo de la cara, y mientras siento la brisa en mi cara sonrío, porque aunque sea solamente en mi mente, me siento bien cuando estoy a tu lado.

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