Escucha tu voz interior.
Me dicen que debo madurar, que debo comenzar a comportarme acorde a la edad que tengo, comenzar a asumir mis responsabilidades, dejar atrás muchos defectos que debo ir superando, dejar de huir de los problemas, afrontarlos, buscarles soluciones, y sobre todo que debo comenzar a ser un poco más fuerte, dejar de preocuparme por tonterías, y centrarme más en la realidad.
De lo que no se dan cuenta es de como soy realmente, de lo que quiero e intento hacer, de que es lo que hago y que soy.
No saben que la madurez es un concepto que está muy alejado para mi, porque no tengo la edad para serlo, que lo soy en la medida que necesito, que asumo mis responsabilidades y asumo las consecuencias de mis actos, sé que lo que hago conllevan consecuencias, y lo acepto. No entienden que si sé que tengo muchos defectos, muchísimos, más de los que debería tener, pero que soy así, y que intento mejorar pero por mi misma y no por nadie más, porque soy como soy y punto.
Pero sobre todo, de lo que no se dan cuenta es de lo fuerte que puedo llegar a ser, de lo duro que es intentar llevar el control con las situaciones más difíciles de la vida, cuando siento que está todo en mi contra y aún así yo sigo adelante, a pesar de todo y contra todo.
Lo que trato de decir con todo esto, es que nadie puede saber nunca por lo que estás pasando, puede que te entiendan, se lo imaginen, o se hagan una idea, pero poco más.
Nadie está en tu piel para poder decir que que hacer, que no, que haces mal o que es lo que haces bien. Nadie tiene el poder sobre ti.
Te pueden dar consejos, te pueden dar una opinión, intentar ayudarte, hacerte el camino más fácil y las cosas más llevaderas. Pero luego eres tú quien decide lo que quiere hacer.
Puedes hacer lo que quieras, pues es tu vida, son tus decisiones, te equivocas, o aciertas, pero lo haces tú. Tú solo.
Y es así, la vida consiste en ello.
Así que siempre es bueno escuchar un poco a los demás, coger sus cosas buenas, e intentar mejorar gracias a ello. Pero no olvides de lo que quieres tú, escucha siempre tu voz interior porque, ¿si solo hacemos caso a las opiniones de los demás, para que tenemos las nuestras?
De lo que no se dan cuenta es de como soy realmente, de lo que quiero e intento hacer, de que es lo que hago y que soy.
No saben que la madurez es un concepto que está muy alejado para mi, porque no tengo la edad para serlo, que lo soy en la medida que necesito, que asumo mis responsabilidades y asumo las consecuencias de mis actos, sé que lo que hago conllevan consecuencias, y lo acepto. No entienden que si sé que tengo muchos defectos, muchísimos, más de los que debería tener, pero que soy así, y que intento mejorar pero por mi misma y no por nadie más, porque soy como soy y punto.
Pero sobre todo, de lo que no se dan cuenta es de lo fuerte que puedo llegar a ser, de lo duro que es intentar llevar el control con las situaciones más difíciles de la vida, cuando siento que está todo en mi contra y aún así yo sigo adelante, a pesar de todo y contra todo.
Lo que trato de decir con todo esto, es que nadie puede saber nunca por lo que estás pasando, puede que te entiendan, se lo imaginen, o se hagan una idea, pero poco más.
Nadie está en tu piel para poder decir que que hacer, que no, que haces mal o que es lo que haces bien. Nadie tiene el poder sobre ti.
Te pueden dar consejos, te pueden dar una opinión, intentar ayudarte, hacerte el camino más fácil y las cosas más llevaderas. Pero luego eres tú quien decide lo que quiere hacer.
Puedes hacer lo que quieras, pues es tu vida, son tus decisiones, te equivocas, o aciertas, pero lo haces tú. Tú solo.
Y es así, la vida consiste en ello.
Así que siempre es bueno escuchar un poco a los demás, coger sus cosas buenas, e intentar mejorar gracias a ello. Pero no olvides de lo que quieres tú, escucha siempre tu voz interior porque, ¿si solo hacemos caso a las opiniones de los demás, para que tenemos las nuestras?

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