Casos de tres, cosas de dos.
Te paras frente al espejo y te observas.
Te lo imaginas a él a tu lado, sonríes.
Piensas en todos los momentos felices o no tan felices que habéis pasado juntos y te preguntas como es posible que hayáis llegado a ese punto. Es triste no saber que hacer, y te consuelas a ti misma con una sonrisa y un pensamiento optimista de ''todo estará bien''.
Vas hacia la habitación, coges el móvil y sonríes, pues sabes quien te lo ha mandado tan solo unos minutos antes.
Exacto.
Sonríes al ver las tonterías que te ha dicho y no eres capaz de quitar esa gran sonrisa que ha aparecido en tu rostro. Hace tiempo que no te sentías así, es increíble la forma en la que te hace sentir, sólo esperas hablar con él, o saber algo de él, cualquier cosa, hasta lo más mínimo. Te das cuenta de que lo necesitas más de lo normal, y te preguntas una vez más, como es posible haber llegado a ese punto.
Dos veces la misma pregunta. Sobre dos personas diferentes.
Pequeña confundida, la vida te lo está poniendo más complicado de lo que mereces.
Te sientas en el suelo, suspiras, la brisa que entra por la ventana te hace sentir un poco mejor, el calor es insoportable en estas fechas, no ayuda mucho.
''¿Que hacer?'' Te preguntas, pues no hay una opción fácil, pues alguien saldrá herido, pues es complicado elegir.
Siempre da miedo equivocarse, fallar.
Te levantas, sabes bien lo que quieres, lo sabes tan bien que hasta te es extraño, te da miedo, pero es así. No temas, es solo cuestión de intentar.
Es verdad que alguien saldrá perdiendo, pero piensa en ti, en lo que quieres tú, y ve a por ello.
Lo sabes, mitras a través de la ventana, sonríes, tristemente tal vez, sientes ese nudo en el estómago y te preguntas que hacer.
Lo sabes, solo tú lo sabes, solo tú puedes hacer algo.
Mientras recuerdas todo tomas tu decisión, esa que marcará un antes y un después.
Esa, que te hará realmente feliz.
Te lo imaginas a él a tu lado, sonríes.
Piensas en todos los momentos felices o no tan felices que habéis pasado juntos y te preguntas como es posible que hayáis llegado a ese punto. Es triste no saber que hacer, y te consuelas a ti misma con una sonrisa y un pensamiento optimista de ''todo estará bien''.
Vas hacia la habitación, coges el móvil y sonríes, pues sabes quien te lo ha mandado tan solo unos minutos antes.
Exacto.
Sonríes al ver las tonterías que te ha dicho y no eres capaz de quitar esa gran sonrisa que ha aparecido en tu rostro. Hace tiempo que no te sentías así, es increíble la forma en la que te hace sentir, sólo esperas hablar con él, o saber algo de él, cualquier cosa, hasta lo más mínimo. Te das cuenta de que lo necesitas más de lo normal, y te preguntas una vez más, como es posible haber llegado a ese punto.
Dos veces la misma pregunta. Sobre dos personas diferentes.
Pequeña confundida, la vida te lo está poniendo más complicado de lo que mereces.
Te sientas en el suelo, suspiras, la brisa que entra por la ventana te hace sentir un poco mejor, el calor es insoportable en estas fechas, no ayuda mucho.
''¿Que hacer?'' Te preguntas, pues no hay una opción fácil, pues alguien saldrá herido, pues es complicado elegir.
Siempre da miedo equivocarse, fallar.
Te levantas, sabes bien lo que quieres, lo sabes tan bien que hasta te es extraño, te da miedo, pero es así. No temas, es solo cuestión de intentar.
Es verdad que alguien saldrá perdiendo, pero piensa en ti, en lo que quieres tú, y ve a por ello.
Lo sabes, mitras a través de la ventana, sonríes, tristemente tal vez, sientes ese nudo en el estómago y te preguntas que hacer.
Lo sabes, solo tú lo sabes, solo tú puedes hacer algo.
Mientras recuerdas todo tomas tu decisión, esa que marcará un antes y un después.
Esa, que te hará realmente feliz.

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