Otro día más.
Pueden pasar los días en los que nuestras miradas no se cruzan por mucho que nosotros estemos cara a cara. Esos en los que al pasas a tu lado hago cualquier cosa con tal de no encontrarme con tu mirada, esa que aunque no mire desde hace mucho tiempo me muero por ver.
Pasar lo más rápido posible por tu lado intentando pensar que no estas ahí, y llegar rápido a un lugar en el que pueda dejar de verte.
Pasa el tiempo y me pregunto a mi misma cuanto tiempo voy a tener que seguir así, fingiendo que nada me importa cuando todo me importa más de lo normal. Cuando lo único que tengo ganas es de reconocer que no estoy bien, que no sé cuanto tiempo más podré aguantar hasta volverme a derrumbar por completo cada vez que me pregunta un simple ''que tal estas''. En lugar de eso callo, sonrío, y me escucho a mi misma decir que estoy bien, que todo está bien.
Pero no es así, cansa el hecho de tener que aparentar que estoy bien siempre, que nada me importa y que soy una persona fuerte. No lo soy, me derrumbo cada noche cuando me acuesto y pienso en todo, cuando la rabia me invade completamente y me digo a mi misma que no vale la pena estar así, que es una gilipollez, y que no entiendo como es posible que esté así cuando realmente no me importa tanto.
Falso.
Si importa, mi rebote de rabia dura apena unos minutos antes de que me de cuenta de que otra vez solo me estoy mintiendo a mi misma, y que las cosas no son así. Pero da igual como sean las cosas, como piense yo que sean, como sean realmente, da igual todo eso. Porque sea como sea, lo único que es realmente cierto, es que hay veces en las que por mucho que queramos, por mucho que yo pueda llegar a querer, no se puede hacer absolutamente nada.
Pasar lo más rápido posible por tu lado intentando pensar que no estas ahí, y llegar rápido a un lugar en el que pueda dejar de verte.
Pasa el tiempo y me pregunto a mi misma cuanto tiempo voy a tener que seguir así, fingiendo que nada me importa cuando todo me importa más de lo normal. Cuando lo único que tengo ganas es de reconocer que no estoy bien, que no sé cuanto tiempo más podré aguantar hasta volverme a derrumbar por completo cada vez que me pregunta un simple ''que tal estas''. En lugar de eso callo, sonrío, y me escucho a mi misma decir que estoy bien, que todo está bien.
Pero no es así, cansa el hecho de tener que aparentar que estoy bien siempre, que nada me importa y que soy una persona fuerte. No lo soy, me derrumbo cada noche cuando me acuesto y pienso en todo, cuando la rabia me invade completamente y me digo a mi misma que no vale la pena estar así, que es una gilipollez, y que no entiendo como es posible que esté así cuando realmente no me importa tanto.
Falso.
Si importa, mi rebote de rabia dura apena unos minutos antes de que me de cuenta de que otra vez solo me estoy mintiendo a mi misma, y que las cosas no son así. Pero da igual como sean las cosas, como piense yo que sean, como sean realmente, da igual todo eso. Porque sea como sea, lo único que es realmente cierto, es que hay veces en las que por mucho que queramos, por mucho que yo pueda llegar a querer, no se puede hacer absolutamente nada.

Comentarios
Publicar un comentario