Autoengañarse no viene bien.
Quizás yo me rendí demasiado rápido y deje de luchar cuando aún podía hacer algo. Siempre dije que lucharía por eso que quería, por lo que amaba, pero el miedo me paraliza cada vez que mis sentimientos me gritan que debo hacer algo, cuando mis impulsos me dicen que ya es hora de reaccionar, mi mente dice que no, mis músculos no se mueven, y al final solo queda otro día en el que me acuesto intentando descubrir que es lo que debo hacer. Cada mañana me pregunto a mi misma como he podido llegar a este punto, intento engañarme a mi misma diciéndome que no hace falta que haga nada aparte de seguir adelante fingiendo que soy fuerte, que es solo cuestión de tiempo, cuando sé que no es así, porque el tiempo no puede hacer que piense menos, que se me congele el tiempo cuando le veo, que las ganas de luchar desaparezcan, que el miedo se valla, y que las preguntas se respondan por si solas mientras que cada cosa se pone en su lugar.Me engaño diciéndome a mi misma que estoy bien, y que no es tan importante como pienso. Me miento al pensar que no siento lo mismo, que un día no pensaré más en todos esos momentos que un día vivimos, en todos los sentimientos que aún están guardados, que olvidaré todos los besos y que llegará un momento en el que ya no importe más.Pero si importará, porque importó más que nada en su momento, porque hubo un tiempo en el que el mundo se detenía cuando estábamos juntos,que el estúpido cosquilleo en el estomago jamás se iba de mi interior, y que los momentos perfectos no paraban de repetirse día tras día por cualquier mínimo detalle.Quizás si sepa que hacer, pero me lo niego a mi misma por el miedo a fallar, a sufrir, a perder. Y tal vez sea eso, que no sea lo suficientemente valiente para luchar por lo que quiero. Y aquí sigo, fingiendo que no me importa, que soy feliz, que es solo cuestión de tiempo y que realmente puedo olvidarle.

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