Adiós y buena suerte.
Un día te despiertas entre pensamientos confusos que por mucho que trates de ordenar solo crean dudas en tu interior. Sientes como no eres capaz de poner las cosas bajo control, que la situación se te va de las mano u que no encuentras la forma para poder entender todo lo que cambia poco a poco dentro de ti.
Entonces decides dejar de pensar en todo lo que te llena de inseguridades y te das cuenta.
En ese momento descubres de que se terminó cualquier motivo por el cual luchar, que ya no vale la pena y que ya no hay nada más que buscar en el pasado.
Todo está en seguir caminando, y dejar todo lo que un día importó pero que ya hoy no importan más. Todo lo que un día fue ahora tiene que dejar de ser porque siempre llega un momento en el que hay que olvidar todo.
En realidad, tal vez no hay que olvidar, tal vez halla que recordarlo pero sin dejar que los recuerdos te retengan en algo que ya no tiene sentido porque se ha terminado.
No sirve de nada remover el pasado.Sirve, para empeorar las cosas, para hacerse daño uno mismo, para autodestruirse, impedirnos continuar.
Hay que seguir, guardar todos esos recuerdos en una caja, dejarlos en el fondo del armario y con un poco de suerte esperar a que dentro de un tiempo puedan volver a la luz y para poderlos observar con una sonrisa.
Mientras tanto, debo continuar, guardarlos para que no provoquen lágrimas, que por pequeñas que sean nos impiden ver que delante de nosotros hay un camino en que realmente, todo lo pasado, quedo atrás.
Entonces decides dejar de pensar en todo lo que te llena de inseguridades y te das cuenta.
En ese momento descubres de que se terminó cualquier motivo por el cual luchar, que ya no vale la pena y que ya no hay nada más que buscar en el pasado.
Todo está en seguir caminando, y dejar todo lo que un día importó pero que ya hoy no importan más. Todo lo que un día fue ahora tiene que dejar de ser porque siempre llega un momento en el que hay que olvidar todo.
En realidad, tal vez no hay que olvidar, tal vez halla que recordarlo pero sin dejar que los recuerdos te retengan en algo que ya no tiene sentido porque se ha terminado.
No sirve de nada remover el pasado.Sirve, para empeorar las cosas, para hacerse daño uno mismo, para autodestruirse, impedirnos continuar.
Hay que seguir, guardar todos esos recuerdos en una caja, dejarlos en el fondo del armario y con un poco de suerte esperar a que dentro de un tiempo puedan volver a la luz y para poderlos observar con una sonrisa.
Mientras tanto, debo continuar, guardarlos para que no provoquen lágrimas, que por pequeñas que sean nos impiden ver que delante de nosotros hay un camino en que realmente, todo lo pasado, quedo atrás.

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