Recuerdo las noches sin dormir. Los días sin comer. Las ganas de llorar. Y la sensación de que no iba a poder con nada de eso. Tienen razón, el primer amor es el que más duele. A mi, me destrozó el alma. Siempre hay que pensar en sobrevivir, yo sobreviví. Y vuelves a dormir, vuelves a comer, dejas de llorar, y de repente puedes con todo. Te haces, de pronto, indestructible. Aunque yo, personalmente, le debo muchísimo más a la primera persona que me rompió el corazón... ''Ojalá todo este dolor sirviera para algo.'' Recuerdo que pensé. Y así comencé a escribir.
Hace tiempo que dejé de escribir sobre historias que deberían contarse solas. O vivirse, más bien, aunque es algo que estoy intentando aprender. A vivir, quiero decir, o mejor dicho, a vivir bien. A disfrutar de viajes al fin del mundo de ida y vuelta a las 3 de la madrugada en la puerta de aquel bar. O de las escapadas en pleno salto a cualquier mala decisión tomada, sin tan siquiera pensarlo dos veces. Y tal vez no sepa vivir bien del todo y tenga que aprender a disfrutar mejor de las cervezas frías, de los muñecos de nieve hechos con arena, o pararme a ver como el cielo va cambiando de color los lunes por la mañana. Tengo mil sueños que cumplir y ni puta idea de por donde empezar. Tengo tres noches sin dormir pero historias para rato, en las que somos felices y no pensamos en que mañana nos iremos de nuevo directos a la rutina. Tengo un par de risas a las que recurrir cuando las cosas comienzan a complicarse y no sé dónde me puedo es...
A veces te veo tan triste entre ese montón de quizás que quedaron en algún rincón sin fuerzas para lograr lo imposible... Y créeme, siempre creí apostarlo todo por esa sonrisa de medio lado y por esos ojos mirando al suelo pero soñando más alto que nunca. Así que entre mil noches soñando contigo, y mil días buscándote tras cada mirada furtiva en cualquier bar, enterré todas las fuerzas con las que soy capaz de formar un escuadrón de palabras para decirte al oído, y estremecer cada milímetro de tu piel, que lucharía por ti todas las batallas perdidas y cambiaría el final de cada una de ellas. Y esperaría por ti como si cada día estuvieras a punto de aparecer, o al menos, sintiera que estás un poquito más cerca. Y tal vez no lo diga, no, pero aún lo hago. Siempre fui de creer en imposibles... Hay más cosas que nunca digo, como que a veces, cuando escucho nuestra canción, puedo jurar que es como s...
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