No pido que lo entiendas.
Hace tanto que no escribo,
que ya casi no recuerdo cómo hacerlo.
Mi mente sigue llena de rotos,
destrozos,
a ratos camas vacías,
y la sensación constante de que me quedo con las ganas de algo
aunque no sé de qué,
ni tampoco si me importa lo más mínimo.
Llevo tiempo en el bolsillo,
y cero ganas de echarlo a perder.
Siempre sentí que corría tras mentes vacías,
escudos que escondían personas,
personas que se creían escudos,
y yo nunca fui una bala capaz de atravesarlos.
A mí me rompieron muchas veces,
y me quedé sin saber dónde esconderme.
Jugar al escondite
era más divertido
cuando no tenías que esconderte de ti mismo.
Sigo viendo montañas de cajas vacías,
palabras que duelen,
y miradas que duelen el doble.
Una vez prometí que no me iría,
y ahora ya ni recuerdo dónde tenía que haberme quedado.
Estoy tan lejos
que por mucho que mire abajo
lo único que veo es que no me quiero quedar.
Ni aquí,
ni ahora,
ni nunca.
No sé en qué momento cambió todo,
pero no esperaba un final mejor.
Que yo nunca fui la bala que te dispararon,
pero aún estando completamente desnuda,
por ti,
me habría enfrentado a ella.
que ya casi no recuerdo cómo hacerlo.
Mi mente sigue llena de rotos,
destrozos,
a ratos camas vacías,
y la sensación constante de que me quedo con las ganas de algo
aunque no sé de qué,
ni tampoco si me importa lo más mínimo.
Llevo tiempo en el bolsillo,
y cero ganas de echarlo a perder.
Siempre sentí que corría tras mentes vacías,
escudos que escondían personas,
personas que se creían escudos,
y yo nunca fui una bala capaz de atravesarlos.
A mí me rompieron muchas veces,
y me quedé sin saber dónde esconderme.
Jugar al escondite
era más divertido
cuando no tenías que esconderte de ti mismo.
Sigo viendo montañas de cajas vacías,
palabras que duelen,
y miradas que duelen el doble.
Una vez prometí que no me iría,
y ahora ya ni recuerdo dónde tenía que haberme quedado.
Estoy tan lejos
que por mucho que mire abajo
lo único que veo es que no me quiero quedar.
Ni aquí,
ni ahora,
ni nunca.
No sé en qué momento cambió todo,
pero no esperaba un final mejor.
Que yo nunca fui la bala que te dispararon,
pero aún estando completamente desnuda,
por ti,
me habría enfrentado a ella.

Eres increiblemente Unica
ResponderEliminar