Había una vez un color triste que se parecía a tu nombre.

Me pregunto cuantas veces te habré buscado por las noches,
o cuantas veces me he quedado esperando a que,
aún sabiendo que no. 

No sé, 
es como si no fuera capaz de mantenerme alejada
o al menos no por mucho tiempo,
y siempre tenga que volver 
aunque solo sea por si acaso.

Sé que algún día no recordaré nada sobre las osos polares
o las colas negras de un gato que nos da buena suerte,
y que ya no quedarán cenizas ni rincones,
ni flores que rebozan vida y color azul.

Siempre fui de quedarme en silencio
y mirarte directamente a los ojos. 
Y no entiendo cómo demonios he llegado hasta aquí,
después de haber estado rodeada durante tanto tiempo 
por todos tus ángeles.

El color rojo siempre me ha quedado bien
y mira como lo sabes. 
Y aunque estábamos muertos de miedo nos reímos, 
porque total,
puestos a darlo todo
es mejor hacerlo a lo grande.

Después no recuerdo por qué,
pero yo flotaba y tú sólo tratabas de que volara más alto,
me diste alas, 
aunque no lo creas, 
después de eso no volví a volar nunca más.

Y puede ser que hubieran escalones de diferencia,
y que por una vez yo fuera demasiado alta, 
que mirara desde un rascacielos y ni si quiera sintiera vértigo,
y que por fin,
todo comenzaba a tener algo de sentido al que poder aferrarnos. 

¿A qué nos aferramos ahora? 
Creo que yo a un recuerdo 
y tú a una mentira. 
Me refiero, a que yo sigo adelante como puedo
y tú simplemente ya no sigues más.
Te quedaste en aquel parque y luego se hizo de noche,
no sé si viste que salió el sol,
pero ya todos los fantasmas se habían quedado contigo.

Cada quién lo elige y tú lo hiciste mejor que yo, 
aunque entre cada grito de silencio 
yo sigo siendo la que mejor sabe jugar a no decir nada. 

Seguía siendo el mismo día y la misma hora
pero un año diferente, 
y créeme, no hay relojes que marquen la diferencia desde entonces.

El caso es, 
que todo quedó en una canción 
y en una camisa que me queda demasiado grande,
y tú simplemente ya no sabes donde estás.

Yo no puedo recoger tus dudas
porque ya no tengo alas,
y ya no hay más notas en la nevera para ti. 

A estas alturas, 
ya solo puedo decir que me quedé
y tu te fuiste para siempre, 
pero no pasa nada, 
yo moveré ficha, 
y solo espero que para entonces,
no pienses en el mismo lugar. 

No hace falta que digas nada, 
lo sé todo cuando miras al suelo,
porque no te atreves a mirarme. 

Quién sabe,
puede que lo hagas mejor, 
o no, 
porque puede que te lo creas tu mismo,
pero jamás me vas a convencer.

Tranquilo, seguiré construyendo planetas por ti.






Comentarios

Entradas populares de este blog

''And I just wanna tell you I am.''

Stay.

Stay strong.