Feliz día del libro.
No quiero dejar de leerte,
ni dejar de ver tu pelo de medio lado,
que tan bien te queda,
sólo a ti,
Ni esa barba de más de tres días,
ni esa sonrisa tímida
que baila mil vals diferentes
en cada una de mis ruinas,
por muchas que éstas sean,
y por mucho caos que seas tú.
Que nos hemos impuesto
como una rutina de colores claros de viernes por la mañana,
aunque siempre,
fuimos,
de miércoles por la noche.
Y mira que nos quedan mil y un cuentos
por terminar de leer,
poemas por recitar
o por escribir,
aunque cariño,
en tu caso,
sólo tengo que mirarte a los ojos para ello.
Y perdona por este ataque de celos contante
de quererte para mi sola,
pero es que eres tan lindo convertido en poesía,
que me da miedo que todo el mundo se enamore de ti,
y luego quieran escribirte.
Ese es mi trabajo.
Ese es mi premio.
Y el mirarte de reojo cuándo estás lejos,
y el acariciar tus defectos
hasta llegar al orgasmo.
No sé si sabes de que habla la poesía,
las películas ñoñas de la tele,
las canciones lentas,
o los libros de amor.
Mi vida,
todos ellos
hablan de ti.
Y es que es preciso escribirte.
Es precioso tenerte.
Así
que espero que vuelvas rápido,
que vuelvas.
Para convertirte en literatura
como sólo yo sé hacer,
y entonces
releerte tan fuerte,
que sólo nos quede dejarnos sin palabras.
ni dejar de ver tu pelo de medio lado,
que tan bien te queda,
sólo a ti,
Ni esa barba de más de tres días,
ni esa sonrisa tímida
que baila mil vals diferentes
en cada una de mis ruinas,
por muchas que éstas sean,
y por mucho caos que seas tú.
Que nos hemos impuesto
como una rutina de colores claros de viernes por la mañana,
aunque siempre,
fuimos,
de miércoles por la noche.
Y mira que nos quedan mil y un cuentos
por terminar de leer,
poemas por recitar
o por escribir,
aunque cariño,
en tu caso,
sólo tengo que mirarte a los ojos para ello.
Y perdona por este ataque de celos contante
de quererte para mi sola,
pero es que eres tan lindo convertido en poesía,
que me da miedo que todo el mundo se enamore de ti,
y luego quieran escribirte.
Ese es mi trabajo.
Ese es mi premio.
Y el mirarte de reojo cuándo estás lejos,
y el acariciar tus defectos
hasta llegar al orgasmo.
No sé si sabes de que habla la poesía,
las películas ñoñas de la tele,
las canciones lentas,
o los libros de amor.
Mi vida,
todos ellos
hablan de ti.
Y es que es preciso escribirte.
Es precioso tenerte.
Así
que espero que vuelvas rápido,
que vuelvas.
Para convertirte en literatura
como sólo yo sé hacer,
y entonces
releerte tan fuerte,
que sólo nos quede dejarnos sin palabras.

Comentarios
Publicar un comentario