A veces la inspiración está de nuestro lado.
No sé que extraña
fuerza
hizo que hoy me
levantara pensando en ti,.
Y tenga que
escribirte,
y sacar valor para
ser fuerte
cuando se supone
que debería tener
más fuerza que nunca.
La verdad es que
llevo un par de días
contigo corriendo
por mi cabeza,
puedo decir que no
sé por qué,
aunque lo sepa,
pero la verdad es
que es más fácil
hacer como que no.
Que extraño
sentimiento me hace translúcida,
transparente,
invisible,
vulnerable.
La verdad es que sin
ti siempre he sido
una niña pequeña
asustada,
cristal frágil,
papel mojado
o canción rota.
Llámalo como
quieras,
al final,
la sensación es la
misma.
Hoy tengo ese día
de querer llorar por todo,
y sin embargo
no llorar por nada.
De aguantar,
de aguantarme.
Y es cierto que a
veces no sé cómo lo hago,
no sé como me
sujeto el corazón al escuchar tu nombre,
como me pongo una
tirita,
como si tan sólo
eso fuera suficiente,
como finjo que no,
cuando es un sí,
más alto y claro que nunca.
No me preguntes de
que hablo
que ni yo lo sé.
Solo pasa que hay
días grises
y grises días,
y que no es lo mismo
aunque lo parezca.
Yo no lo soy
tampoco,
la misma, quiero
decir.
Pero he aprendido a
no ahogarme,
a flotar boca
arriba.
A coger aire,
y a sumergirme de
vez en cuando,
pero sólo de vez en
cuando.
Tal vez no llore
cuando algo me hiere,
pero eso no
significa que me duela menos.
Tal vez no lo diga,
no te lo diga,
pero lo siento.
Recuerdo que hace
pocos días
confesé que haría
cualquier cosa por ti,
aunque sea en
silencio,
y aunque ya ni si
quiera tú lo imagines.
Pero el caso es
que está todo como
siempre
y por desgracia
(o suerte, quién
sabe)
eso no cambia,
y todo lo que
permanece igual es la nada.
Así que no puedo
decir más,
aunque sienta que me
falta decir todo.
Y sólo sé que debo
terminar esto
aunque no sepa cómo,
aunque no quiera,
aunque queden cosas
por decir.
Aún así,
lamentablemente he
aprendido
que aunque no sepa
cómo lo hago
al final
todo lo que empiezo
contigo,
o por ti,
siempre

Comentarios
Publicar un comentario