Ya no bebo más, lo juro.
Siempre he pensando
que enamorarse
y emborracharse
es prácticamente lo mismo.
Me refiero
al comienzo con esa fe enorme e inquebrantable
de decirte a ti mismo
''Está bien, esta vez controlo''
y de pronto estás hasta el cuello.
Después viene el reírse por cualquier cosa
y el sentirse,
como no,
la persona más feliz del mundo.
Gritas a los cuatro vientos como te sientes,
y tienes esa maravillosa sensación
de que puedes con cualquier cosa
en cualquier momento.
Luego viene la parte de hacer locuras,
de volverte tonto.
Y de tontería en tontería
llega ese momento inevitable de tremendo bajón,
y lloras,
y de pronto ya nada es tan bonito,
y de pronto ya no controlas nada
porque todo comienza a controlarte a ti.
Así es
como después de la dura resaca
te prometes a ti mismo
eso que todos alguna vez hemos dicho
de ''Ya no vuelvo a beber más, lo juro''.
Y así hasta la próxima copa,
y así, hasta el próximo beso.
que enamorarse
y emborracharse
es prácticamente lo mismo.
Me refiero
al comienzo con esa fe enorme e inquebrantable
de decirte a ti mismo
''Está bien, esta vez controlo''
y de pronto estás hasta el cuello.
Después viene el reírse por cualquier cosa
y el sentirse,
como no,
la persona más feliz del mundo.
Gritas a los cuatro vientos como te sientes,
y tienes esa maravillosa sensación
de que puedes con cualquier cosa
en cualquier momento.
Luego viene la parte de hacer locuras,
de volverte tonto.
Y de tontería en tontería
llega ese momento inevitable de tremendo bajón,
y lloras,
y de pronto ya nada es tan bonito,
y de pronto ya no controlas nada
porque todo comienza a controlarte a ti.
Así es
como después de la dura resaca
te prometes a ti mismo
eso que todos alguna vez hemos dicho
de ''Ya no vuelvo a beber más, lo juro''.
Y así hasta la próxima copa,
y así, hasta el próximo beso.

Comentarios
Publicar un comentario